Nápiruli, Dueño y Señor del Universo. Mito baniwa

Los baniwa viven en Maroa, la capital del Departamento de Casiquiare en el estado Amazonas de Venezuela, y cerca del Caño Aquio y del Río Isaña en Colombia; así como en una parte del Brasil amazónico. La población total se estima en alrededor de 15,013 indígenas. Se les conoce con varios nombres: baniva, vanita, walimanai y wakuenai. La lengua baniwa pertenece a la Familia Arahuaca.

En el inicio del mundo no había luz, sólo oscuridad. Dentro de ella se encontraba Nápiruli, el Creador Dueño y Señor del Universo, también llamado Iñápirrikúli, el Gran Sabelotodo, quien fuera creado por Wamudana. Este protocreador tuvo su origen en una piedra raudal situada en el río Aiarí, en el noroeste amazónico. Nápiruli estaba capacitado para ver en la oscuridad. El dios vivía muy solo en una casa de piedra; es decir, que vivía dentro de grandes cuevas en la más completa soledad. Era un dios muy bueno, que tenía su contraparte mala en Katsamánari que era mezquino y díscolo.  Cuando este dios malvado se ponía a gritar sus gritos eran tan estridentes que la Tierra temblaba. Nápiruli tuvo un hijo que se llamó Kuwai, verdadero nombre  del Cerro Autana, que es el Árbol Cósmico, el Árbol de la Vida, considerado el centro del mundo que une la Tierra y el Infierno. En este Árbol se encontraban guardadas todas las semillas que alimentarían a los humanos. Existe otro dios creador que tiene forma de cangrejo y se llama Katsi; representa al dios de la cacería, forma parte de la trilogía: Nápiruli, Katsi y Dzuuli.

Nápiruli primero creó a Dzuuli, su hermano menor. Poco después pensó en crear a los humanos: e hizo al primero hombre, al que llamó Kuwai; posteriormente, dio vida a la primera  mujer, llamada Amaruyawa, quienes, junto con el brujo Dzuuli ayudaron al Creador a llevar a cabo la creación, que dio comienzo en Jipana, el primer mundo que se encontraba en el subsuelo.

Por supuesto que la pareja se reprodujo rápidamente. No satisfecho con ello, decidió crear al mundo, la luz, el agua, la tierra, los animales y las plantas. Para llevar a efecto tal creación recogió semillas del Árbol Cósmico: una de caña de azúcar, otra de plátano, una de piña y una de yuca. Una vez obtenidas las semillas,  les enseñó a los seres humanos a sembrarlas y a cosechar los productos que de ellas derivaron. Asimismo, enseñó a las mujeres a tejer la cesta mágica utilizada para recoger y transportar los alimentos: el catumare. Para crear la luz, abrió una grieta en una piedra y apareció del Cielo una  potente luz emitida por el Sol, Amorsi, que es uno de sus muchos nombres, pues también se le llama Amusi, Amursi, Amosi, Amoshi, Chi, Kamui y Hamuri. Con la luz del Sol los hombres pudieron contemplar la cara del mundo. Por eso Amorsi es el héroe cultural de la etnia.

Nápiruli estaba dando un paseo con Dzuuli y con Mariri, el Gran Chamán, cuando decidió averiguar dónde estaban los hombres que había creado. Llegaron hasta Uuapui Cahoeira, y el dios sacó un espejo en el que se reflejó el Cielo, observó detenidamente, y  afirmó que ahí no había hombres. A continuación, dirigió el espejo hacia la Tierra y dijo que ahí sí debían estar los humanos. Hicieron un hoyo de un metro de profundidad de la superficie, pero tampoco encontraron a nadie. Realizaron otro más con igual resultado negativo. El dios, empeñoso, señaló otro sitio en donde comenzaron a cavar y, por fin, encontraron a los hombres. Mariri agarró uno y lo sacó, Dzuuli tomó a otro, y entonces, comenzaron a salir muchos. Todos salían formando parejas. El dios los iba contando. En un momento dado dijo que era suficiente con los que habían tomado y que cerraron el agujero.

Nápiruli les comunicó a los hombres que deberían valerse por sí mismo, ya que para eso les había enseñado a sembrara sembrar. Entonces,  marcó un muri o conuco, que es un pedazo de tierra cultivable, y plantó tres matas que dieron plátanos, ñames, yucas, chiles, y otros productos más. A una mujer le entregó el conuco para que ella lo repartiera entre los indios. Sin embargo, a pesar de los dones recibidos, los hombres creados por el dios acabaron matándolo, porque estaban cansados de su mando. Le dieron a beber yaraqui y el dios murió.

En el Inframundo vive Katsimánali, personaje del mal que nació de las relaciones incestuosas de los dioses originarios. Es muy malo y atrae la maldad a los seres humanos. Se le ubica en el Lugar de los Encantos llamado Máwali. Al Cielo se le conoce con el nombre de Eno y en él habitan los dioses. Por su parte, la Tierra se llama Yatsipé y es la morada de los hombres. Curiosamente los baniwa no tienen puntos cardinales; o bien, la historia de ellos se ha perdido.

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