Modificaciones dentarias. Segunda Parte

Los mexicas. Según un estudio realizado por el antropólogo físico Eusebio Dávalos Hurtado, los mexicas mutilaban los dientes superiores e inferiores, aun cuando en épocas anteriores de su historia solamente se mutilaron los dientes  superiores. Esta práctica se efectuaba tanto en hombres como en mujeres. Solía hacerse en los incisivos y en los caninos. Las técnicas empleadas fueron el limado; para la incrustación se utilizó el taladro. Se mutilaban los dientes una vez que se había llegado a la edad adulta, a fin de no lesionar el paquete vasculo-nervioso y provocar la muerte de la pieza dentaria. Para denominar los trabajos de los dientes, ya fuera para remediar patologías o por mutilación ornamental, los mexicas contaban con la palabra tlanatonauiztli; a la enfermedad del neguijón que pudría los dientes y los tornaba negros, la llamaban tlanqualoliztli.

Los mexicas, así como todos los grupos mesoamericanos, utilizaron láminas de pedernal y obsidiana, y frotamiento con polvos abrasivos y agua. Para efectuar la incrustación debieron tener amplios conocimientos dentales, así como  de las piedras y de los metales preciosos que incrustarían, tales como el oro, la turquesa, la jadeíta, la pirita, e incluso el hueso, que pertenece a materiales orgánicos. Los trabajos en los dientes requirieron el conocimiento de verdaderos odontólogos; y la finura y cuidado de joyeros y orfebres.

Los mayas. En Yucatán las mujeres limaban los dientes del solicitante con piedras específicas y agua;  según algunas opiniones de antropólogos, sólo se acostumbraba entre individuos de alto nivel social, sin importar si eran hombres o mujeres. Se calcula que hasta un sesenta por ciento de la población maya recurrió a la mutilación dentaria, siendo más frecuente entre los hombres. Las mujeres gustaban más del limado que de la incrustación.

La mutilación se hacía en el borde y las caras de los incisivos, en forma de escotaduras rectangulares o triangulares; algunas mutilaciones formaban una T que era el símbolo jeroglífico del Dios del Viento Ik, relacionado con el dios Chac, del agua; por medio de magia simpática se tenía la connotación del dios Ik en la boca y, por ende, su protección.

En las incrustaciones los mayas solían colocarse discos de jade u obsidiana en los incisivos superiores. Las perforaciones se efectuaban con un taladro de madera tropical y un abrasivo. Las horadaciones penetraban la capa del esmalte y las capas externas de la dentina. Para la preparación de la cavidad se empleaba un taladro de hueso, lo que se infiere por los surcos circulares que se pueden ver en el fondo de las perforaciones. Los mayas de Guatemala utilizaban una broca cilíndrica con un barreno de arco o de presión para hacer la oquedad. Cuando el agujero estaba listo, se colocaba la incrustación de la piedra elegida, con estricta precisión, pues debía ajustarse perfectamente a la cavidad. La piedra se pegaba con pegamentos tan potentes, que aun hoy se encuentran piezas dentarias con las incrustaciones en su sitio.

En general, los mayas sólo emplearon el limado y la incrustación, las técnicas de su preferencia. Se utilizaban independientes la una de la otra, o combinadas en un mismo diente. A la llegada de los españoles, los mayas solamente empleaban el limado, pues hacía ya quinientos años que la práctica de la incrustación se había perdido, dado el colapso de la civilización maya.

Ni los dioses se escaparon de la mutilación dental, como lo prueba el dios solar maya que presenta uno de los dientes superiores limados en forma de T. Es más, según las interpretaciones del antropólogo Gutierre Tibón, en toda Mesoamérica las mutilaciones dentarias aparecen antes en las representaciones de los dioses que en los hombres, como se ve en múltiples figuras y esculturas de dioses tales como el mencionado Ik, en la divinidad Chac, y en Kinich Ahu, el Dios del Sol. El dios supremo de los mayas, Itzamna, Rocío del Cielo, representado como un anciano demacrado y sin dientes, presenta en la quijada inferior dos únicas muelas una a cada lado de la encía, en cuyo simbolismo es el poder y la gran fuerza generadora. Así pues, para los mayas antiguos, el diente representaba la fuerza y la energía vital, el poder y el éxito en la lucha, capacidades que se perdían a la par que se iban perdiendo los dientes. Concepción que se refuerza en el Popol Vuh cuando nos cuenta:

Estos jóvenes (Hunaphu y Xbalanque) deseaban abatir al soberano que se había hecho insoportable por su soberbia; concertaron un plan para llevar a cabo sus propósitos, vigilándolo continuamente, Hunaphu logró el momento propicio para lanzarle por medio de una cerbatana una de bola de barro endurecido que le dislocó la mandíbula y le aflojó los dientes, los cuales Vacub-Cakix Siete Guacamaya, tenía incrustados en piedras preciosas. Hunaphu e Xbalanque recurrieron entonces a Zaquiminac y Zaquimacis, para que fingiéndose médicos le sacaran los dientes a Vacub-Cakix, quien debía ignorar que le habrían de practicar tal operación. Haciéndole creer que ejercían el oficio de sacar gusanos de sus dientes, causantes de su mal.

El poder de Vacub-Cakix estaba en sus dientes, cuando se los sacaron le pusieron unos de maíz, pero no era igual y sus rasgos se afectaron y decayeron, ya no eran más los de un jefe de gran poder; entonces el rey Siete Guacamaya murió, falto de poder y prestancia.

 Los huastecos. Los huastecos de la antigua cultura asentada en Veracruz, San Luís Potosí y Tamaulipas,  practicaron la mutilación dentaria como nos informan las piezas encontradas en entierros de zonas arqueológicas situadas en los estados mencionados, y  pertenecientes al Período Posclásico. Asimismo, pruebas de la mutilación se encuentran en figurillas huastecas y en alguna que otra escultura de la misma cultura; como por ejemplo en la escultura llamada El Adolescente, de Tamuín, San Luís Potosí, en la cual podemos apreciar los dientes mutilados en punta.

Según Gilberto Pérez, Mireya Montiel y Carlos Serrano, antropólogos físicos mexicanos, en la cultura huasteca la mutilación se realizaba a semejanza de los dientes de animales que vivían en el área, como los pecaríes, los felinos, los venados, los saraguatos y los cánidos, por ser animales que tuvieron un significado particular en la cultura huasteca dado el sentido de parentesco totémico con ellos, asociado a la identidad del clan en las etapas primarias de su desarrollo cultural.

Es curioso el hecho mencionado por el arqueólogo Jesús Nárez quien descubrió en una zona de enterramientos más o menos a veinticinco kilómetros de Ciudad Victoria en el estado de Tamaulipas, una mandíbula de un niño de cerca de cuatro años de edad que presenta una mutilación dentaria, única en los anales dentales, ya que se trata de un menor y no de una persona adulta. Habría que saber si la mutilación fue hecha en vida o post mortem.

África. La primera descripción de la mutilación dental en el Continente Africano se debe a viajeros anteriores a la conquista de América, quienes recorrieron el continente llamado negro a lo largo y a lo ancho. Las prácticas más frecuentes en África son el afilado, el limado, la decapitación coronaria y la extracción dental. En Camerún, Mozambique, el Congo y Malí, los adolescentes suelen extraerse los cuatro incisivos superiores, o se los liman en forma de sierra o  simulando  dientes de animales. Esta costumbre es conocida con el nombre de akuha. En Sudán, Uganda y Tanzania practican la enucleación de los caninos de leche, porque se cree que son perjudiciales para la salud de los niños. Los chokwes de Angola, hombres y mujeres, se afilan los seis dientes anteriores antero superiores, a semejanza de animales tales como el león, el jaguar, el tigre, y otros más, para así obtener las cualidades de dichos animales. Los jóvenes y niños que se resisten a dejarse mutilar los dientes, son amenazados con una dieta de excremento.  El dolor que sufren al llevar a cabo el ritual se aminora al saber que el omitirlo traería como consecuencia una eterna vida en la que sólo se comería excremento. Los lamba de Zambia y Zaire, llevan a cabo la ukuwasa-masonje, que consiste en afilar los dientes. Los pangwe del Camerún les dan a sus dientes la forma que tienen los de los cocodrilos, pues este saurio es considerado el padre-tótem de la tribu. Los m’baka del Congo y los shanga de Malí y Mozambique, suelen extraerse los cuatro incisivos superiores. En cambio los ovadonga de Angola gustan de quitarse los incisivos inferiores. Los batúa congoleses y los tumba malineses se extirpan los cuatro incisivos inferiores y los incisivos centrales superiores. Las mujeres de algunas etnias del Senegal acostumbran vestibulirizar los incisivos superiores, a fin de que el labio superior sobresalga, pues lo consideran un signo de belleza. Los boroboro de Nigeria consideran de suma belleza tener los dientes extraordinariamente blancos. En la zona del África Subsahariana, en países tales como Tanzania, Etiopía, Sudán, Uganda y Somalia, se practica la enucleación  de los caninos temporales o de leche, porque se considera que son dañinos para la salud de los niños, ya que el mantenerlos les provoca diarrea, fiebre o vómito. Estos dientecillos reciben el nombre de ilko dacowo, “dientes de zorro

Cuba. La mutilación dentaria llegó a Cuba por medio de los esclavos africanos. Los indios originarios de la isla, los caribes y los tainos, la desconocían por completo. Los esclavos trataron de mantener su identidad conservando, hasta donde era posible, las costumbres de la tribu a la que pertenecían en África, a pesar de las prohibiciones que el gobierno español les impuso. La práctica de modificarse los dientes fue prohibida por los misioneros católicos evangelizadores, pero sobrevivió en las dotaciones de esclavos hasta épocas bastante tardías. Como por ejemplo entre los esclavos de Liberato Azcuy, en el caserío de Reconcentro, en la finca La Jagua, en la Provincia de Pinar del Río. Los esclavos que vivían en estos enclaves, solían limarse los dientes con limas de acero, y se los cauterizaban con plátano asado, lo cual ayudaba a aminorar el dolor. Esta usanza incluía a los esclavos ya nacidos en Cuba. La mutilación dentaria ayudó mucho a los amos blancos a identificar a los esclavos cimarrones, rebeldes que huían de los españoles explotadores, e incluso se especificaba en los anuncios de búsqueda si contaban con mutilación dentaria o no, para encontrarlos más fácilmente.

Las técnicas más empleadas fueron el limado y la fractura, aplicadas sólo a los incisivos y los caninos. Nunca emplearon  la técnica de la incrustación. En el cementerio de esclavos del Central Taoro, en la zona oeste de la Habana, se encontraron cráneos con los dientes mutilados. En 1990, en Cienfuegos, se descubrió el enterramiento de un hombre de 30 años de edad, fechado entre 1837 y 1865, con mutilación en el contorno de los cuatro incisivos superiores, realizado con el fin de ensanchar los intersticios, al igual que el patrón africano, el más antiguo de ese continente y que aparece, sobretodo, en la llamada Costa de Oro del oeste de África. El hombre esclavo al que nos referimos, presenta los incisivos superiores con los ángulos mesioincisal y distoincisal limados, con la dentina expuesta, pero sin exposición pulpar.

Estados Unidos de Norteamérica. En los Estados Unidos de Norteamérica se han encontrado mutilaciones dentarias en los estados de Illinois, Texas, Georgia, Arizona y Tennessee. En treinta enterramientos prehistóricos en sitios arqueológicos localizados en Cahokia y Dickson, Illinois, se hallaron cráneos que presentan mutilaciones dentarias en forma de surcos poco profundos. Del Periodo Temprano Mississippi, que va de 900 a 1,250 d.C., en un montículo localizado cerca del Río Harpeth en Tennessee, el arqueólogo Stuart Neizel de la Universidad de Tennessee, encontró el entierro de un hombre de más de 40 años y 1.73 metros de altura, asociado con algunos objetos de cobre y madera, y figurillas que sirvieron de aretes. Parece tratarse de un hombre de alcurnia. En el incisivo superior derecho se observa una mutilación en forma de surco transversal mesiodistal, y una sola muesca en el borde del incisivo. Parece ser que tanto hombres como mujeres adultas llevaban a cabo mutilaciones dentarias.

 

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