Los ocho mundosde Dachisese. Mito catio embera

 Los indios catíos emberas habitan en zonas de los departamentos de Chocó, Córdoba y el occidente y sur de Antioquia, Colombia. Su lengua pertenece a la Familia Chocó, y es, a su vez, una forma dialectológica del embera del norte. Existen alrededor de 15 catíos emberas colombianos.

Tatzitzetze o Dachisese, fue el dios preexistente y Primer Padre o Padre de Todos. El que se creó a sí mismo, no tiene principio y no tiene fin. Dachisese es el amo de este mundo, al cual creó con su pensamiento, Chirinchadeuba. Hizo nacer a Caragabi de su saliva. y con el tiempo Caragabi fue adquiriendo inmensos conocimientos. Creó ocho mundos: cuatro se encontraban arriba y cuatro abajo, cada uno con sus dioses poderosos. Tutruica era un dios que vivía en uno de los mundos de abajo llamado Armucura. Ambos dioses no se conocían. Ero un día se encontraron, se presentaron. Caragabi le contó que había sido creado de la saliva del dios Dachisese, y Tutruica le dijo que nadie lo había creado y había nacido por si mismo, debido a lo cual era superior. Empezó la rivalidad entre ambos dioses, y decidieron probar quién era el mejor dios. Así pues Caragabi se puso a hacer muñecos de una roca llamada Mompahuará; cuando terminó les sopló los pies, las manos y la frente, para darles vida. Las figurillas abrieron los ojos  y sonrieron, pero no se podían mover. Mientras tanto, Tutruica había elaborado un hombre y una mujer de barro, a los que sopló en la frente para darles vida, y les puso a vivir en Armucura, donde existe la inmortalidad. Eran perfectos y podían moverse. Al enterarse Caragabi de lo hecho por su rival, le mandó un mensajero con el encargo de preguntarle cómo había logrado tan perfecta creación. Tutruica, desdeñoso, se burló de Caragabi y le insultó. El dios le escuchó y, muy enojado, trato de ahorcarlo con un lazo. Falló. Por segunda vez le preguntó cómo había hechos sus figurillas, Esta vez Tutruica se compadeció y le dio a Caragabi un trozo de arcilla, con el que hizo una figura de hombre; se saco una costilla y con ella sopló en las manos, los pies y la frente del hombre, le dio vida y le dijo que se pusiese en pie para adorarle, ya que él era su creador. Poco después, Caragabi se fue por diez años a recorrer el mundo. Pasado dicho lapso,  pensó que sería bueno darle el hombre una compañera, para lo cual le pidió a Tutruica otro pedacito de barro con el que formó una mujer, utilizando una costilla del lado derecho del primer hombre y siguiendo el mismo procedimiento. El dios estaba muy orgulloso de si obra. Tutruica, que no dejaba de ser su rival, al ver lo realizado por el dios, lo envidió, y le mandó a los seres humanos la mortalidad. Caragabi no se molestó, porque pensó que aunque muriesen sus almas siempre se irían con él al Cielo.

Caragabi a cada cosa que creó le dio un nombre; y a los humanos les dictó normas de conducta. Es decir, ordenó al mundo, con lo cual no estuvieron de acuerdo otros dioses, pues decían que Caragabí le había dado demasiada importancia al orden de este mundo y al arreglo que había efectuado con los astros del universo. Pero esto no hizo mella en el dios, quien además, enseñó a los hombres cómo plantar el maíz.

Pero un día se dio cuenta de que no había agua y que él la necesitaba mucho. Tres veces soñó que había agua, pero no sabía dónde conseguirla; así que decidió enviar a una paloma a obtenerla, pero la paloma nunca retornó. Caragabi una noche soñó que sí existía agua en su mundo y pensó enviar a un periquito a buscarla. El ave  la encontró en una cueva donde residía una mujer llamada Genzera. La puerta de la cueva estaba cerrada ocultando que detrás de ella había agua y peces. El periquito tocá a la puerta, pero la mujer no quiso abrirle. Ante este hecho, acudió el mismo Caragabi, tocó a su vez, y la mujer no respondió. Enojado, el dios tiró la puerta  ayudado por sus peones armados con  hachas de piedra. Cuando la puerta cayó por tierra, el agua salió desbordante. Ante el egoísmo de la mujer, el dios la cortó en dos mitades, pero la mujer no murió, sólo se convirtió en una hormiga negra que lleva agua en su boca y la deposita en el hueco del árbol Genené. Del tronco de este árbol surgieron los ríos; de sus ramas, los riachuelos; de sus brotes grandes, los arroyos; y de los chicos, los pantanos.

Otra versión del mito cuenta que fue el árbol Genené de donde brotó el agua al ser cortado al tercer día de vanos intentos. El árbol se enredó en unos bejucos que impidieron que la Tierra se cayera y posibilitaron que se germinara. Sin embargo, toda la Tierra se inundó y mató a todos los hombres, menos al dios y a diez hombres. Un año duró la inundación, al cabo del cual Caragabi mandó una garza para ver si había quedado algún sitio habitable. Pero la garza no volvió;  entonces, el dios envió a un gallinazo, y luego a un pato del monte que tampoco volvieron. Enojado, el Caragabi escupió, su saliva se convirtió en una blanca paloma que voló y encontró un lugar en donde pudieran vivir los supervivientes.

El tronco del árbol Genené existe en un lugar que nadie conoce. Se dice que en sus cuatro lados hay cirios encendidos ue fueron hechos con una piedra llamada Mompahuará, tales cirios estarán encendidos hasta el fin del mundo. Cuando llegue el momento, de los cirios se desbordará un río de fuego que arrasará con todo Pasado lo cual, la superficie de la Tierra se renovará y será muy hermosa. Caragabi la habitará con todos los seres del Cielo.

El mundo de los hombres corresponde al de más abajo de los mundos superiores. Encima de ese mundo está el firmamento, que es una bóveda cóncava; en él Caragabi puso el Sol, la Luna y las estrellas. Sobre el firmamento se encuentra el mundo de Caragabi. En las entrañas de uno de los mundos creados está el Infierno, el Edaa en el que vive Antomiá, al que un día Caragabi lo vio haciendo más demonios. Al verse descubierto, el demonio mayor dijo que eran perros usás y les mandó que atacaran al dios creador. Éste los venció y los arrojó al infierno con su amo.

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