Los Castrati

 

Castrati es el plural de la palabra italiana castrato, castrado. Con ella se hace referencia a los cantantes que desde niños fueron despojados de sus testículos, a fin conservar sus voces de contralto, soprano y mezzo-soprano, propias de los adolescentes, y así poder suplir a las cantantes femeninas a las cuales se les tenía prohibido cantar en las iglesias, a causa de un edicto emitido por el papa Clemente IX, Guilio Rospigliosi (1600-1669): Ninguna mujer, so pena gravísima, podrá estudiar música con la intención de ser utilizada como cantante.

A los castrati se les destruía el tejido testicular, sin cortar por lo general el pene, a fin de que su voz les permitiera interpretar papeles de mujer, pues al no crecer la laringe debido a la castración quedaban con voces muy similares a la de las mujeres, pero con la potencia de una voz de adulto. Para castrarlos se le metía en una tina plena de leche caliente a la que se agregaban diversas  especies, se les sedaba y se procedía a la operación. Después recibían, gratuitamente, enseñanza musical, histórica y literaria. Importantes personajes de la Iglesia o la nobleza les patrocinaban tales enseñanzas y su carrera como cantores.

Esta costumbre data de 1550, año del que existen documentos de cantantes castrados en Roma y Ferrara, y parece ser exclusiva de Italia, aunque se tiene conocimiento de que se practicaba en un pueblo español llamado Castalla, en Valencia; y en la parte sur de Alemania. Los castrati cobraban caro sus actuaciones y gozaban de mucha fama, sobre todo entre las mujeres, quienes, según dice el rumor, se peleaban por sus amores, toda vez que no podían quedar embarazadas. Muchos compositores famosos escogieron castrati para participar en sus óperas, como por ejemplo, Rossini, Mozart, Glük, Handel y Monteverdi.

 

Farinelli. Carlo Broschi, conocido como Farinelli, fue uno de los más famosos castrati. Este cantante nació en Apulia, Italia, el 24 de enero de 1705, para morir en Bolonia el 16 de septiembre de 1782. Castrado de niño, conservó su voz de soprano, el registro más agudo de la voz humana. Pudiera ser que su castración se debiera, inicialmente, a razones médicas ya que se cree que sufrió un accidente equino que le dañó los órganos sexuales. Luego de castrado, se le llevó a un conservatorio para su entrenamiento musical; en él aprendió composición e improvisación, la cual le dio fama y renombre. La voz de Farinelli era maravillosa. Il Ragazzo, como se le llamaba en el sur de Italia, cantó por primera vez en 1720, la obra de Porpora Angelica e Medoro. Casi siempre interpretó roles de mujer. El músico alemán Johann Joachim Quantz dijo acerca de Farinelli:

Farinelli tenía una voz de soprano penetrante, completa, rica, luminosa y bien modulada, con un rango en ese momento desde La debajo de Do medio a Re tres octavas por encima de Do medio… Su entonación era pura, su vibración maravillosa, su control de la respiración extraordinario y su garganta muy ágil, por lo que cantó los intervalos más amplios rápidamente y con la mayor de las facilidades y seguridad. Los pasajes de la obra y todo tipo de melismas no representaron dificultades para él. En la invención de ornamentación libre en el adagio fue muy fértil.

En el año de 1770, el papa Clemente XV dio permiso a las mujeres de cantar en las iglesias y condenó la castración como una práctica inadecuada.

Alessandro Moreschi. El último castrati fue Alessandro Moreschi, nacido en Roma, Italia, el 11 de noviembre de 1858 y muerto el 21 de abril de 1922, en la misma ciudad. El pueblo le dio un bello apodo, L’angelo di Roma, el Ángel de Roma. De origen humilde, Alessandro fue castrado en 1865, para supuestamente curarle una hernia inguinal. Estudió en la escuela de Salvatore di San Lauro, dirigido por el organista y compositor de música religiosa y maestro di capella de la Basílica de San Juan Laterano, Gaetano Capocci. Participó en el coro de la Capilla Sixtina y como solista del Coro Sixtino, del cual fue director hasta 1913. Existen grabaciones corales del Ángel que datan de 1902 y 1904, único testimonio de los castrati. Y aunque su voz era mediocre y desafinaba mucho, fue ampliamente estudiado por tratarse del último castrato. Murió en la más absoluta soledad sin siquiera la presencia de su hijo adoptivo.

Aparte de estos dos castrati, existieron otros que fueron famosos como:

Baldassare Ferri (16101680), Giovanni Francesco Grossi Siface, (16531697), Matteo Sassano Matteuccio (16671737), Nicolo Grimaldi Nicolini (16731732), Antonio Maria Bernacchi (16851756), Francesco Bernardi Senesino (c. 1685–c. 1759),  Giovanni Carestini (1705–1760), Gaetano Majorano Caffarelli (17101783), Gioacchino Conti Gizziello (1714–1761), Giovanni Manzuoli (1720–1782), Gaetano Guadagni (17251792), Gasparo Pacchiarotti (17401821), Luigi Marchesi (17541829), Girolamo Crescentini (17621848), Giambattista Stracciavelutti Velluti (17811861), Domenico Mustafà (1829–1912), Domenico Salvatori (1855–1909).

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