Las modificaciones labiales. Primera Parte


El bezote, bezolera, barbote o labrete.. Las insignias que caracterizaban a los caciques eran, en general, las comunes a los individuos de más alta jerarquía social: el bezote, las orejeras, las guirnaldas y plumajes para la cabeza (rojos, a diferencia de los del cazonci que eran verdes), los collares, en particular los de huesos de pescado pero también de turquesas, los brazaletes, etc. Relación de Michoacán (3.1)

El bezote. El bezote, ese atractivo objeto de ornato empleado por multitud de culturas a través del mundo, se coloca en los orificios que se practican en el labio superior, inferior, cerca de las esquinas de la boca, o en combinación latera y central inferior. Se elabora de diferentes materiales, como piedra, hueso, madera, concha, marfil, vidrio, cobre, y demás. Su tamaño y sus diseños varían de acuerdo al gusto y la cosmovisión de los grupos que lo emplean. Se pueden hacer de una sola pieza, o de varias partes ensambladas combinando diversos materiales en cada una de ellas. El uso del bezote tiene de 8,000 a 10,000 años de antigüedad, y aún en nuestros días se sigue empleando en algunas etnias. Ha sido una costumbre tradicional entre grupos de África, Medio Oriente,  islas del Pacífico, Japón, el noroeste de los Estados Unidos, América Central y América del Sur. Todos los pueblos que han usado bezotes lo han hecho por razones simbólicas de diferente índole. Para algunos el bezote ha sido un marcador de estatus social, oficio,  sexo,  edad,  o de pertenencia grupal. Es decir, su uso siempre ha tenido una connotación cosmológica y política. La inicial función del bezote fue la asociación simbólica de las élites en el poder con los dioses sagrados de la mitología. Por ejemplo el uso del bezote en forma de águila que acostumbraban  los líderes aztecas, obedecía a que fue esta ave quien los guiara, desde la legendaria Aztlán, hasta su lugar de asentamiento definitivo en la isleta de la laguna, donde edificarían  la hermosa ciudad de Tenochtitlan. O como el círculo de bezotes bajo el labio inferior que usan los suya del Mato Grosso en Brasil, cuya posición corresponde a ciertos astros del Cielo reguladores de la continuidad  de las estaciones. Vayamos ahora a precisar la significación que tuvieron los bezotes en algunas culturas de nuestro basto mundo.

 Los bezotes y los mexicas. Los pueblos mexicas  gustaron de perforarse la nariz con el fin de colocarse en ella turquesas y piedras preciosas. La perforación iba de un lado al otro del septum,  cartílago delgado de la nariz. Dicha perforación corría a cargo de los sacerdotes. Las narigueras de forma tubular se llamaban “de barra”; otras, sugerían la forma de las mariposas y parte de ellas tapaban ligeramente la boca. Estas narigueras de mariposa simbolizaban al dios Xochipilli Macuilxóchitl, dios de las estaciones, los pájaros y las flores. Las narigueras colgantes y con rayos representaban a la diosa Coyolxauhqui, La que se Pinta las Mejillas con Cascabeles.

En los apéndices auriculares los señores llevaban orejeras, colocadas en orificios agrandados del lóbulo. La orejera, de forma cilíndrica, se insertaba en el orificio, de tal manera que la parte frontal estaba profusamente adornada de mil preciosidades y forma            s.

Además, los mexicas emplearon los bezotes como una marca de rango y posición social. Los jefes de los comerciantes o pochtecas de la sociedad mexica del Período Posclásico, usaban como rasgo distintivo un bezote de ámbar, conocido con el nombre de téntetl; los dirigentes militares y los grandes capitanes gustaban de llevar el tezácatl, bezote largo, y el tencolli o tencololli, que era un bezote curvo; ambos tipos estaban hechos con ámbar y demás materiales como el jade y el cristal de roca. Según nos relata Fray Bernardino de Sahagún, los nobles y los grandes señores de la sociedad mexicana los lucían  durante las fiestas religiosas:

 También traían un barbote de chalchíuitl engastado en oro, metido en la barba. Ya tampoco usan éste. También traían barbotes hechos de cristal, largos y dentro dellos una plumas azules metidas que le hacen parecer zafiro. Traían el bezo agujerado, y por ahí las traían colgadas, como que salían dentro de la carne.

 Al igual que los mixtecos, los mexicas llevaban a cabo una ceremonia para colocar el bezote por primera vez, la cual recibía el nombre de netenxapotlaliztli, ”horadación del labio inferior”,  la cual se llevaba a cabo a la medianoche. El uso del bezote fue estrictamente reglamentado por Moctezuma Ilhuicamina (1398-1469) quinto tlatoani mexica, como nos informa Diego Durán, cronista de algunos aspectos de la sociedad mexica:

 Salió determinada que sólo los grandes señores pudiesen usar bezotes de oro y de piedras preciosas y de orejeras y nariceras de oro y piedras ricas, y no otros, ecepto (sic, español antiguo) que los valientes hombres, capitanes y soldados de valor y estima podían traer bezotes y orejeras y nariceras de hueso ó de palo, ó de otra materia baja y no preciosa.

 Los mexicas elaboraban bezotes de diversos materiales y piedras, y  de muy variadas y bellas formas. Por ejemplo, existía el bezote pequeño, tempilolli; el mediano, téntetl; el largo y gordo, tezacatl; y el curvo denominado tencololli. El bezote curvo de ámbar se llamaba apozonaltencolollo, como el que usaba Moctezuma Ilhuicamina y Axayácatl, y algunos grandes señores de la sociedad azteca. El bezote largo lo empleaban los hombres de alta posición militar por sus valerosas hazañas en la guerra y por  el número de prisioneros que hubiesen obtenido; a este bezote  se le nombraba tezacatl. El bezote tezacatl de ámbar amarillo sólo podía llevarlo el Tlacatécatl, el más alto puesto de la milicia.

Según los informantes de Fray Bernardino de Sahagún, un solo dios llevaba el bezote. Se trata de Tlacochcalco Yáutl, Enemigo en la Casa de las Flechas, advocación de Tezcatlipoca, Señor del Cielo y de la Tierra, origen del poder y dueño de las batallas. Su bezote era largo, y, según Durán:

… en el labio bajo tenía un bezote de un veril cristalino en el cual estaba metido una pluma verde y otras veces acul que después de afuera parecía esmeralda o rubí, era este bezote como un geme (medida de distancia entre el pulgar y el índice) de largo… (Idem)Según la mitología azteca fueron los dioses Cintéotl, Macuilcalli, Chicunahui Itzcuintli y Nahualpilli, quienes enseñaron a los hombres a labrar las piedras preciosas y a hacer las nariceras y los bezotes en obsidiana, ámbar y cristal de roca.

 

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