La mutilación genital femenina. Segunda Parte

Como dijimos, la mutilación femenina también se lleva a cabo en lugares fuera de África, como en Sri Lanka, Pakistán, Malasia, Indonesia, la India, Brasil, Colombia, Perú, Australia, Omán, Yemen. Además, la costumbre ha pasado a Europa donde la practican los numerosos inmigrantes que viven en algunos países de ese continente. Ha llegado hasta Canadá y los Estados Unidos de Norteamérica.

En Europa ya se practicaba la clitoridectomía en el siglo XIX, pues algunos médicos la realizaban para curar la histeria y la epilepsia, ya que se creía que las enfermedades nerviosas y la ninfomanía tenían como origen la masturbación.

Cuando las mujeres mutiladas van a tener su primer contacto sexual, la vulva se abre con un cuchillo. La vulva se vuelva a coser cuando la mujer tiene un parto o si el marido tiene que ausentarse por un tiempo más o menos largo. De más está decir que esta práctica puede llegar a ser mortal para las mujeres, ya es fácil que se produzcan efectos secundarios tales como hemorragias uterinas, infecciones urinarias, fístulas, quistes dermoides, dolor durante el coito, esterilidad causada por infecciones, mortalidad durante el parto de la madre y el hijo, entre otras cosas más;  aparte del tremendo daño psicológico que se causa en las mujeres, niñas o adultas, que la sufren: ansiedad, depresión y ataques de pánico. A la infibulación se la conoce con los nombres de ablación del clítoris, escisión y mutilación genital femenina.

Waris Dirie, modelo y escritora somalí, embajadora de la Organización de las Naciones Unidas, quien fuera infibulada a la edad de cinco(o tres) años, ha logrado que la práctica sea ilegal en algunos países africanos, lo que de ninguna manera la ha suprimido. Sin embargo, según las estadísticas la ablación ha afectado a cerca de 135 millones de mujeres en todo el mundo. Cada día son operadas cinco niñas por minuto.

Las estadísticas muestran que la práctica de esta barbarie es sumamente alta. Así por ejemplo,  Somalia es el país de mayor porcentaje que alcanza a un 98% de mujeres; le sigue Egipto con 97%; luego, Eritrea y Etiopía con 90%. Los países que continúan esta tradición son Somalia, Gambia, Etiopía, Sudán, Togo, Ghana, Senegal, Nigeria, Malí, Benín, Liberia, Sierra Leona, Djibuti, Egipto, Kenia, Burkina Faso, Península Arábiga, Malasia e Indonesia. En algunos de estos países la extirpación está ya prohibida legalmente, como en Burkina Faso (1996), Senegal (1999), Sudán (1941) y Costa de Marfil (1998).

Se han encontrado pruebas de que en el grupo embera chamí, que habita el suroccidente de Colombia, existen mujeres que han sufrido la ablación. Este hecho fue conocido por las numerosas muertes de niñas causadas por infecciones, y las denuncias a las autoridades de los derechos humanos. En este país el rito ha provocado serios debates, pues la Organización Nacional Indígena de Colombia, pide cautela para tratar el caso, alegando que es una costumbre local a la que tienen derecho los pueblos indígenas… podríamos agregar que siempre y cuando no se practique en los hombres, ¿o no?

A fin de evitar confusiones con los múltiples nombres de la ablación, en 1990 en la III Conferencia del Comité Inter-Africano sobre las prácticas tradicionales que afectan a la salud de las mujeres y los niños, se estableció el nombre oficial de mutilación genital femenina, para que se dejaran a un lado los  términos circuncisión femenina y excisión; de tal manera que los términos adoptados engloban las diversas formas de mutilación genital.

Uno de tantos testimonios:

Cuando me mutilaron me hicieron sentir como una princesa, luego vino la pesadilla»

 Tenía 7 años cuando fui mutilada. Mis padres estaban fuera, y mis familiares lo organizaron todo. Aquello fue una fiesta. Durante un mes me hicieron sentir como una princesa: todo el mundo me regalaba bombones, flores, juguetes etc. No te lo podrías imaginar. En vez de ser algo aterrador y que da miedo, lo convierten en una gran celebración en la que pasas a ser mujer. De hecho, yo fui orgullosa a que me circuncidaran, porque así la comunidad te acepta y eres uno más.

– Y 20 años después, ¿cómo se siente?

– Sufro las consecuencias físicas, emocionales y mentales, que son devastadoras. Es una práctica espantosa que te produce secuelas de por vida. Padezco unos dolores horribles, pero ya no hay nada que los médicos puedan hacer por mí, porque el daño está hecho.

Ane Urdangarin El Diario Vasco. Martes, 6 de marzo de 2007.

Por todo lo anterior, el 6 de febrero fue declarado el Día Mundial Contra la Ablación o Día Mundial de la Tolerancia Cero contra la Mutilación Genital Femenina.

Leave a Comment