La momificación artificial. Los egipcios.

¡Salve, Osiris, padre mío! He venido a cuidar de ti para que así tú cuides mi cuerpo que aquí está. Estoy intacto como mi padre Khepri, eso es, (soy) uno de los que se parecen a aquel que no muere nunca. ¡Ven, entonces! Mi aliento supera (al) tuyo, señor del aliento, más prestigioso (que) tus semejantes, y (hasta) soy más duradero que tú. Has hecho de mi un poseedor de sepultura (y) me has hecho acceder al País de la Eternidad, como hiciste con tu padre Atum, gracias a lo cual su cuerpo no conoció la putrefacción, porque así es quien no sufre nunca destrucción.  Libro de los Muertos. Fórmula para no dejar que el cuerpo sucumba.

 La palabra momia procede del árabe mumya, que designa al betún para embalsamar cadáveres, A su vez, mumya deriva del persa mum, cera. El vocablo momia  designa a los cadáveres que por embalsamamiento  natural o debido a circunstancias naturales propicias, presentan un estado de conservación aceptable que nos permite distinguir los rasgos del individuo como cuando se encontraba vivo. Así pues,  se trata de una modificación corporal post morten; es decir, después de la muerte. Desde la antigüedad, muchas culturas han momificado a los muertos por diferentes razones, algunas ligadas con la magia, la religión o las creencias en un más allá prometedor y eterno. No se trata de una práctica muy extendida en; sin embargo, las culturas que la han realizado se cuentan entre las más importantes y sobresalientes del mundo antiguo. Veamos ahora unos cuantos ejemplos de ellas,

Las momias egipcias. Uno de los procedimientos de momificación más famosos corresponde a la cultura egipcia. Los egipcios embalsamaban a sus muertos en la creencia de que debían preservar sus cuerpos para que continuaran viviendo en el más allá. En un principio, los muertos se  colocaban en recipientes con hierbas y se enterraban en las calientes arenas del desierto, con lo cual se lograba una cierta preservación, en seguida se les sepultaba. Más adelante,  el procedimiento de la momificación se perfeccionó y los cuerpos se colocaron en mastabas, edificaciones funerarias. Hacia la IV Dinastía (2630 a.C.-2500 a.C.) del Imperio Antiguo de Egipto, la práctica de la momificación alcanzó su apogeo. A fin de llevar a cabo el embalsamamiento, se empezaba por retirar del cuerpo las vísceras –menos los riñones y el corazón- con un cuchillo. Y se guardaban en recipientes llamados canopos (o vasos canópicos)  envueltos en lino, para que recibieran la protección de los dioses llamados los Hijos de Horus. En el canopo dedicado a Duamutef, El que Adora a su Madre, hijo de Horus y de la diosa Isis, se colocaba el estómago para que el dios lo protegiesen; en el correspondiente a Qebehsenuf, El que Refresca a su Hermano, asociado al oeste y a la diosa Selkis, se resguardaban los intestinos; en el de Hapy, El de la Cabeza de Papión (especie de primate), los pulmones; y en el de Amset, representado con  cabeza humana,  el hígado era cuidado por este hijo de Horus.

Para sacar el cerebro se empleaba un gancho que se introducía por la nariz. El corazón se mantenía en el cuerpo, ya que en él se encontraban los sentimientos, la vida y la conciencia de los hombres. Se llenaba el cuerpo con natrón pulverizado y se le cubría con la misma sustancia. El natrón es un mineral, un carbonato de sodio; su nombre proviene del vocablo egipcio NTR, que significa “puro” o “divino”. El natrón debía permanecer en el cuerpo durante cuarenta días para secar el cadáver completamente. A continuación se le rellenaba con serrín o limo del Nilo, se cosía el cuerpo y se colocaba una placa de cera o de oro, si se trataba de un faraón. Se lavaba con agua del Nilo y se le agregaban bálsamos aromáticos. En seguida, se vestía al muerto y se le vendaba con lino impregnado de resina. Mientras se vendaba un sacerdote consagrado a Anubis, el Señor de la Necrópolis y encargado de guiar el espíritu de los muertos al más allá,  decía fórmulas rituales como por ejemplo:

Te ponemos el perfume del Este, para hacer perfecto tu olor y poder seguir el olfato de Dios. Te traemos los líquidos que vienen de Ra, para hacer perfecto tu olor en la Sala del Juicio Final.Amuletos y tiras de lino se colocaban entre los vendajes; en el pecho se depositaba un escarabajo- amuleto de vida y poder que simbolizaba al Sol naciente y por ende a la resurrección- con alas y las imágenes de los Hijos de Horus. Finalmente, la cara se cubría con una máscara. Terminado el proceso, la momia se introducía en varios sarcófagos hechos de piedra o de madera, colocados uno dentro del otro. Ya lista la momia daban inicio los ritos funerarios.

 

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