La Depilación y la Tonsura. Segunda Parte

Los sijs de la India. El grupo cultural de los sijs habita en la región de la India llamada Punjab. Cuando  los niños y las niñas cumplen cuatro años de edad se les acostumbra rapar. La razón que aducen los padres se basa en la confrontación  consigo mismos, que se vean tal cual son,  sin el adorno que implica tener pelo. De esta manera, se les enseña a ser humildes con los demás y devotos con sus dioses. Cuando están rapados, los niños se hacen acreedores a mucho respeto, pues se les ve como santitos. El cabello cortado se ofrece al dios familiar preferido.

Los adultos también se rapan la cabeza como signo de humildad. Durante el peregrinaje a los lugares santos, kumbhamela, que deben hacer los hindúes cuatro veces cada doce años y que es el peregrinaje más importante de la religión hindú, algunas personas se afeitan la cabeza, para demostrar que se han despojado de toda vanidad y así poder peregrinar a los sitios sagrados como Prayag, Hardwar, Ujjain, y Nasik.

Asimismo, cuando algún anciano de la casa muere, los hombres se rapan; al igual que las mujeres deben hacerlo cuando se convierten en viudas. Es una señal de luto. Aparte de tales circunstancias, dentro de la religión sij se practican las enseñanzas de los diez gurús que se encuentran en el libro sagrado llamado Gurú Granth Sahib. En ellas se establece que está absolutamente prohibido quitarse el pelo o vello de cualquier parte del cuerpo. Los sijs ortodoxos llevan siempre una daga, que simboliza el conocimiento de Dios, para defenderse en caso de que se les quiera someter al ultraje de quitarles el cabello. La daga, kirpan,  es una de las cinco consignas, o artículos de fe, que debe seguir todo creyente: llevar un brazalete de acero en la muñeca, kara; usar barba y pelo largo, kesh; llevar un peine pequeño de madera para recogerse el pelo, khanga; y usar ropa interior de algodón, kacha.

Los hinduistas. Se dice que el hinduismo es una tradición religiosa de tipo politeísta de la India, regida por el Trimurti, integrado por tres deidades: Brahma, Visnú y Shiva. Actualmente cuenta con alrededor de 800 millones de seguidores. Esta religión tiene diez y seis rituales o samskaras. Entre los más importantes se encuentra el ritual del nacimiento. Cuando un niño nace se lava al recién nacido y se le pinta con miel la palabra om en el pecho, el mantra más sagrado de las religiones dhármicas, símbolo del divino Brahma y del Universo en su totalidad. Transcurridos diez días de nacido, en la ceremonia conocida con el nombre de namakarana, se le pone nombre al niño. Cumplidos los cuatro años se le corta el pelo y se ofrece a uno de los dioses familiares, durante una ceremonia llamada chudakarana (chaula o chudakarma).  Toda la cabeza se rasura, pero se deja un mechón en la parte alta, en la coronilla. Se practica por razones de higiene, no sólo corporal, sino principalmente espiritual. Se considera que la cabeza de un bebé cuando sale de la matriz es impura; es decir, el pelo impuro debe ser cortado para que en lo sucesivo crezca grueso, fuerte y puro. Esta ceremonia implica, asimismo, la liberación del bebé de su madre. En adelante, el niño no será más amamantado por la madre y será físicamente independiente de ella. El ritual marca un momento muy importante en la vida del niño, pues la influencia que la madre tiene sobre él disminuye, y da inicio la influencia del padre; entonces, comienza su verdadera educación. El día determinado para la ceremonia, la cual tendrá lugar en el templo, en la casa, o cerca de un río, se invita a los brahmanes (casta sacerdotal) y a los familiares. Ese día el niño se baña y estrena ropa nueva. La madre permanece sentada cerca del fuego sagrado, que representa a Agni el dios de dicho elemento;  el padre se coloca a la derecha de la madre y ofrece oblaciones al dios. En seguida, se añade agua caliente al agua fría que previamente se colocó en un recipiente, mientras se dice: Con el agua caliente acérquense Vayu (Dios de los Vientos) y Aditi (Diosa Madre) y corten el pelo. El padre unta manteca, sobre el lado derecho de la cabeza del niño y coloca en el pelo tres tallos de la planta sagrada llamada kusha, y dice: Oh, planta protégelo y no le permitas que sufra. En seguida, el padre procede a rasurar con una máquina las partes laterales de la cabeza, mientras va diciendo numerosos mantras. El pelo cortado se deposita sobre excremento de toro, que más tarde se enterrará o se echará a un río. El padre se limita a rasurar los laterales y entrega la maquinilla al barbero quien se encarga de terminar la tonsura. El número de los mechones, shikha, que se dejan en la parte alta de la cabeza, está en relación con las creencias de la familia; por ejemplo, los descendientes de un sabio llamado Vasishtha se dejan sólo uno; pero los de Atri y Kashyapa, se dejan dos. Los mechones de pelo se dejan en la coronilla porque según el Sushruta Samhita, libro de medicina, en esa parte se unen una arteria y un nervio. Cualquier daño en tal zona ocasionaría graves perjuicios al niño, e incluso la muerte. El pelo enterrado o echado al río, impide que al infante se le pueda hacer cualquier tipo de brujería. Al terminar la ceremonia, se organiza una fiesta y se le dan regalos al tonsurado. Es importante mencionar que la ceremonia no puede llevarse a efecto si la madre está menstruando, entonces debe posponerse hasta el término de la regla; si está embarazada se debe realizar antes del quinto mes. Las niñas también pasan por el ritual, aunque los mantras védicos les están prohibidos por ser mujeres.

La manera de llevar a cabo el rito  se encuentra estipulada en el Grihyasutra, libro sagrado incluido en el Veda, en donde se indica la manera de realizar las ceremonias domésticas; se le practica desde el período védico (fines del segundo milenio y mediados del primer milenio a.C.)

Los musulmanes y Al-fitrah. Para los musulmanes quitar el vello o pelo del cuerpo es una cuestión religiosa basada en el concepto del fitrah; palabra que significa: disposición, naturaleza, instinto, constitución. El islamismo considera que el ser humano nace con un conocimiento innato llamado tawhid, junto con la inteligencia y otros atributos del hombre. Es la facultad innata de reconocer la existencia y la unicidad de Alá. El fitrah cuenta con una parte física y una espiritual. El fitrah del cuerpo está constituido por su belleza y su perfección, por lo cual Dios le permite al ser humano mejorar su apariencia por medio del baño, la ropa y los perfumes. Para lograra la perfección corporal, se deben seguir los cánones que se encuentran en la Sunna Al-fitrah, costumbres de la naturaleza, conjunto de prácticas de higiene y estética impuesto por Mahoma, en coherencia con el fitrah. Tales prácticas, llamadas hadith, son: recortar el bigote, dejarse crecer la barba, cepillarse los dientes, lavarse la nariz aspirando agua, recortarse las uñas, lavarse las nudosidades de los dedos, rasurarse los cabellos de las axilas y el vientre, y lavarse los orificios excretores de la orina y las heces. El Profeta ha dicho: Cinco prácticas forman parte de la higiene: la circuncisión, la rasurada del bajo vientre, la depilación de las axilas y el recorte del bigote… etcétera. (Sahih Muslim, II.502)

Algunos sabios musulmanes afirman que dejarse crecer la barba es obligatorio, y el rasurarse está sujeto a la reprensión; para otros, tal práctica no es obligatoria, sino sólo recomendada por la Sunna.  Los que consideran que debe dejarse la barba afirman que el quitársela implicaría una modificación a la Creación de Alá; a más de que se consideraría como un deseo de parecerse a las mujeres, hecho que el Profeta maldice.

Respecto al tamaño de la barba sucede lo mismo. Algunos consideran que la barba no debe cortarse nunca, mientras que otros grupos islámicos consideran que una barba muy larga hace que el individuo se vea feo, y por ello debe cortarse de vez en vez. Aun cuando las prácticas de higiene del profeta no determina el tamaño de ella. Lo que sí está prohibido es el hecho de arrancarse los pelos blancos de la barba, puesto que serán la luz del musulmán en el momento de su resurrección el día del Juicio Final. En cambio, está permitido teñirse las canas barbáreas con henna o katm, siempre y cuando no sea de color negro. Teñirse los distinguirá de los judíos y de los cristianos que “no se tiñen los cabellos”, como ha dicho el Profeta. Sin embargo, si la persona ha llegado a una edad respetable y las canas han cubierto su barba y los cabellos de su cabeza, no es mal visto que recurran a teñirse de negro. Lo que sí es muy recomendable es cuidarse los cabellos, lavárselos, peinarlos y cortarlos. Recortarse el bigote es una obligación; pero en cuanto a rasurárselo hay divergencias de criterio; aunque predomina el mantenerlo y sólo recortarlo cuando se desee.

La depilación de las axilas los musulmanes la realizan arrancándose los pelos; pero si la persona no soporta tal procedimiento por el dolor que provoca, se permite el uso de una maquinilla de afeitar o una crema depilatoria. El propósito de la práctica es evitar el mal olor y la impureza física y espiritual.

Rasurarse el pubis como lo manda la Sunna es obligatorio, Para tal efecto se utiliza una máquina de afeitar o un producto depilatorio, según se quiera. Las mujeres musulmanas se depilan el cuerpo por higiene. Para el pubis y las axilas usan la técnica del hilo, la cual se extendió a los grupos musulmanes de la India y de África. Se emplea un hilo de algodón o seda, y se le gira sobre la piel para que el pelo se enrosque, con lo que se consigue que el  cabello se extraiga desde el folículo.

  La tonsura cristiana. La palabra tonsura deriva del latín tondere, que significa rapar o esquilar. La tonsura es el primero de los grados clericales, como una disposición y como parte de la preparación para recibir el sacramente de la orden religiosa a la que se va a pertenecer; grado que es concedido por un obispo. En ella se rapa parte del cabello. Significa el renunciamiento al mundo, es un ritual de muerte y renacimiento, con el cual se borran los pecados cometidos anteriormente. La tonsura religiosa se inició a principios de la Edad Media (siglos V-XV) En un principio fue considerada pagana, como lo demuestran las palabras de Jerónimo de Estridón, quien la desaprobaba.

Dentro del cristianismo romano existieron tres tipos de tonsura: La céltica o escocesa, que empleaban los británicos, los escoceses, irlandeses, también llamada la “tonsura de los magos”, tonsura magorum, porque se creía que la llevaban los magos druidas, asociada con Simón el Mago, líder religiosos samaritano, mencionado en la literatura cristiana de los inicios, opuesta a la tonsura Sancti Petri, de origen romano. El segundo tipo fue la tonsura griega, que libraba de pelo a toda la cabeza; El tercer tipo fue la tonsura romana, con la cual se quitaba el cabello parcialmente, y cuyo tamaño se determinó en el siglo XV en las reformas eclesiástica de Castilla. Sus dimensiones no debían exceder el tamaño de una moneda de real (moneda española de plata de 3.35 gramos). Este tipo de tonsura predominó en la iglesia católica hasta que Pablo VI, en 1972, en su Carta Apostólica decretó que: En adelante no se confiere ya la Primera Tonsura. La incorporación al estado clerical queda vinculada al Diaconado.

Algunos costumbres ligadas al primer corte de pelo. Dentro de la tradición iraní de los yazidi, tiene lugar una ceremonia llamada bisk. A los cuarenta días de nacido se le corta al niño el pelo para darle sabiduaría, sheij, y rectitud. Se trata de un ritual de iniciación que se practica en Turquía, Armenia y Siria como una especie de bautizo. En estos países se efectúa cuando el niño cuenta con siete días de nacido.

En Ucrania se les corta el pelo a los niños cuando han cumplido un año, en una ceremonia llamada postryzhennya. La ceremonia se acompaña con una gran fiesta en la que se preparan sabrosos platillos tradicionales y se toca música folklórica. A media tarde el padrino del niño agarra un plato sopero y coloca una moneda y un sobre en él, como indicación para que todos los asistentes cooperen con dinero. Al niño se le sienta a la cabecera de la mesa, uno de los cuatro padrinos de la ceremonia, toma unas tijeras y corta un mechón de la parte frontal de la cabeza; hace lo mismo con la parte trasera y con los laterales. Cada padrino corta un poco más de pelo en los mismos lugares que los cortó el primero. Con estos cortes se simbolizan los cuatro puntos cardinales del mundo. Los cabellos cortados se colocan en el plato junto con las monedas recogidas; el plato se llena el  con vodka hecho en casa para que el nene meta los piececitos. Esto significa que el niño debe dominar al alcohol y al dinero, y no al revés. A continuación, los padrinos se beben el vodka,  secan las monedas y las guardan para las necesidades del infante.

A los niños chinos se les corta el pelo al término del primer día de nacidos. Se les quita todo el pelo menos la parte de la coronilla, pues se considera como pelo nacido del útero. El pelo cortado se ata con una cinta roja y se guarda como recuerdo.

Los bebés malikus, que viven en el Atolón de Maliku, India, son tonsurados a los veinte días de su nacimiento en una ceremonia llamada boabeylun. El pelo cortado se pesa con oro o plata en la otra balanza,  y los ricos metales se les obsequian a los pobres.

Los niños judíos ortodoxos y los  jasídicos reciben su corte de pelo al cumplir los tres años de edad; la  ceremonia se llamada upsherin, también conocida como chalaka. Entre los jasídicos, el corte señala que el niño ya puede acceder a la educación formal y al estudio de la Torá. Entonces se le enseña  a leer el alfabeto hebreo y a orar. Podrán usar el kipá, gorro tradicional judío y el tzitzit, borla de nudos para rezar. Si el pelo cortado es suficientemente largo, se obsequia a organizaciones caritativas para hacer pelucas destinadas a los que padecen cáncer.

 

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