La Circuncision Religiosa

Si Moisés fue un egipcio y si el pasó su propia religión a los judíos debió haber sido la religión de Atón. No sólo dio una nueva religión a los judíos, sino que introdujo la circuncisión en ellos. Sigmund Freud, El hombre Moisés, la religión monoteísta.

La palabra circuncisión proviene del latín circumcidere, de circum, alrededor y caedere, cortar, de donde se entiende como cortar circularmente una parte del prepucio. Así  pues, se llama circuncisión a la extirpación del prepucio del pene, a fin de dejar el glande al descubierto. El prepucio es un repliegue cilíndrico de  piel que recubre al glande, la parte final del pene, la cual es más ancha y esponjosa que el resto.

La circuncisión se ha llevado a la práctica por diversos motivos, entre los que se encuentran los religiosos, los culturales y los médicos. Según la Organización Mundial de la Salud, existen en el mundo más de treinta por ciento de hombres circuncidados. No se trata de un ritual nuevo, hace miles de años se la ha efectuado en muchas y diferentes culturas, como veremos en algunos ejemplos que a continuación mencionamos.

La Prehistoria.  La práctica de la circuncisión es tan antigua que se remonta hasta la Prehistoria, como lo atestiguan las pinturas rupestres del sur de Francia pertenecientes al Paleolítico Superior (33000 a.C. a 9000 a.C.), mismas que datan de nueve mil a veinte mil años. En ellas podemos ver operaciones que, posiblemente y a decir de los arqueólogos, se tratan de circuncisiones. En la cueva de Trois-Fréres, en Montesquieu-Avantés, Francia, existe la representación de un hombre-bisonte con el glande al descubierto y carente de anillo fimótico, lo que hace pensar en un hombre fantástico circuncidado, por razones de índole mágico religiosas. La circuncisión se efectúo también en la época neolítica, y ha llegado hasta nuestros días respondiendo a diversas razones, según el grupo cultural de que se trate y la etapa histórica en que se dé.

El Egipto antiguo y la tahara, circuncisión. Herodoto, en el siglo V a.C. hace referencia a la circuncisión en su libro Historias, narración acerca de los acontecimientos de las Guerras Médicas y la historia y costumbres del Antiguo Egipto.  El famoso historiador nos cuenta que fueron los egipcios los primeros en realizar la tahara, así nombrada en lengua egipcia, por motivos de higiene. Por su parte, Clemente de Alejandría, en el siglo III, nos informa que el filósofo y matemático griego Pitágoras de Samos (582-507), en su viaje a Egipto tuvo que someterse a la circuncisión a fin de ser admitido entre los sacerdotes egipcios y sus misterios religiosos y poder estudiar su filosofía. Así pues, los sacerdotes egipcios debían se circuncisos por razones meramente religiosas. François-Marie Arouet, Voltaire (1694-1778), en su Diccionario Filosófico, comenta, con mucho acierto, una costumbre egipcia: Hay motivos para suponer que los egipcios, que reverenciaban el instrumento de la generación y llevaban la imagen de éste con gran pompa en las procesiones, quisieran ofrecer a Isis y a Osiris, que eran los dioses que engendraron cuanto existe en el mundo, parte del miembro que esos dioses quisieron que sirviese para perpetuar el género humano. Las antiguas costumbres orientales son tan Hay motivos para suponer que los egipcios, que reverenciaban el instrumento diferente de las nuestras, que ninguna de ellas debe parecer extraordinaria al hombre que tiene instrucción. El parisién queda sorprendido cuando le dicen que los hotentotes cortan un testículo a sus hijos pequeñuelos; y los hotentotes quizá se sorprenderían si les dijeran que en París se conservan a los niños los dos testículos.

En un antiguo grabado de la tumba de Ankhamahor (2,300 o 2,200 a.C.), visir del rey Teti de la VI Dinastía (2345 a.C.), localizada en Saqqara –donde se encuentra la necrópolis principal de la ciudad de Menfis-, se ve a un hombre adulto que está siendo circuncidado con una piedra de sílex a manos de un sacerdote al cual se denominaba Padre Circuncidor, junto al que aparece su ayudante. Las piedras de sílex se emplearon durante todo el Imperio Antiguo (2,7000 a 2,200 a.C.); pero en el Imperio Nuevo (1567-1085 a.C.) el instrumento utilizado fue un bisturí de metal. Para evitar la infección y lograr una buena cicatrización, se ponía en la herida miel y aceite.

Esta operación se llevaba a cabo entre los seis y los doce años de edad de los niños varones –aunque el filósofo Filón de Alejandría (15/10-45/50) y el teólogo San Ambrosio (340-397) nos dicen que la edad era entre los trece y catorce-, por sacerdotes que empleaban, según otra versión, sus muy filosas uñas recubiertas de oro para tal efecto. Parece ser que la función que ejercía este rito estaba ligada a la higiene y salud corporales y, sobre todo, como cura de la hematuria (presencia de sangre en la orina) producida por el schistosoma haematobium, como lo atestiguan algunos documentos antiguos. Asimismo, se han encontrado momias circuncidadas de sacerdotes y miembros de la nobleza egipcia. En el Museo del Cairo existe una pintura que data de 3000 a.C.,  en la cual podemos ver a un faraón en el momento de ser operado. Por otra parte, en el Libro de los Muertos, redactado en el Imperio Antiguo (2700-2181). Se recoge un mito en el que el dios Ra, gran dios solar de Heliópolis, se está circuncidando a sí  mismo, con la ayuda de los dioses Hu y Sia. De la sangre que brotó del prepucio cortado se originó la vida humana y el universo. Este hecho nos indica que la práctica de la que hablamos, para los egipcios tuvo razones religiosas mucho más poderosas que las higiénicas.

Posteriormente, y también en el Período Neolítico, pueblos semíticos no judíos ya efectuaban tal ceremonia hace sesenta siglos. A ellos se sumaron los hebreos, los fenicios, los sirios, y, más adelante, los cristianos; más algunas etnias africanas, mesoamericanas, oceánicas y andinas. Asimismo, se practicaba en Mesopotamia, Filipinas y Australia; y entre los colchianos, los coptos y los abisinios.

La arqueología nos muestra, por medio de esculturas fálicas que presentan el glande al descubierto, que en las culturas Tumaco-La Tolita, situada en la parte costera entre Colombia y Ecuador (600 a.C.-200 d.C.) y en la llamada Quimbaya de Colombia, los indígenas prehispánicos conocían la circuncisión, aun cuando no sabemos  con certeza la función que ejercía para estos pueblos.

La circuncisión se sigue practicando hasta nuestros días, y su función está ligada a factores étnicos, culturales, religiosos o higiénicos, de acuerdo al grupo que la realiza. Veamos algunos ejemplos relevantes.

La circuncisión entre los judíos, el Berit Milá. En el Antiguo Testamento, Tanaj para los judíos, se encuentra citada la circuncisión. En él podemos leer que Abraham y los varones de su familia, fueron los primeros en someterse a la circuncisión, a partir de que Dios se le apareciese  a Abraham y le dijera: He aquí mi pacto contigo: serás padre de una muchedumbre de pueblos, de los que saldrán reyes. Tú, de tu parte y tu descendencia, circuncidad a todo varón, circuncidad la carne de vuestro prepucio y ésa será la señal de mi pacto entre mí y vosotros. A los ocho días de edad será circuncidado todo varón entre vosotros, de generación en generación, tanto el nacido en casa como el comprado por dinero a cualquier extranjero que no sea de tu linaje. (Génesis 17:1-14)

Según nos narra la mitología judía, Abraham fue circuncidado a la edad de 99 años, junto con su hijo Ismael y trescientos dieciocho hombres más. Adán y Moisés nacieron ya circuncidados, y se dice que también lo estará el mesías cuando llegué. Lucas en su Evangelio (2:21) nos dice refiriéndose a la circuncisión de Jesucristo:  Cuando se hubieron cumplido los ocho días para circuncidar al niño, le dieron el nombre de Jesús, impuesto por el ángel antes de ser concebido en el seno. En el Levítico (12:13), se lee el siguiente mandamiento: En el octavo día, el prepucio del niño será circuncidado.

En el judaísmo, los fieles de la tradición hebrea siguen practicando la circuncisión a los ocho días del nacimiento de un niño, como símbolo del pacto entre Yahvé y Abraham. Se la debe realizar por la mañana, previa vigilia dedicada a los rezos. La ceremonia del Brit Milah, o Berit Milá, Pacto de la Circuncisión, la prepara el padre del infante, según lo indica el Talmud (Tratado de Kidushín 29:1), obra que recopila las leyes, tradiciones, costumbres e historias judías.

Durante el imperio de Adriano, se prohibió la circuncisión entre los judíos; quien desobedeciese la orden debía morir inmediatamente. Sin embargo, esta arraigada ceremonia religiosa sobrevivió a dicha prohibición y los judíos continuaron observándola. En el tiempo del mandato de Antioco IV Epífanes (164 d.C.) los judíos trataron de no tener diferencias con los gentiles, los no judíos, y la circuncisión se dejó a un lado por cierto tiempo.

Actualmente, el mencionado rito lo lleva a cabo un mohel, circuncisador, el cual puede ser un doctor o un rabino. Este mohel debe de haber circuncidado a su propio hijo, antes de intervenir a los ajenos. Tradicionalmente, los moheles pertenecientes a los judíos ortodoxos, limpiaban la sangre de la herida del pene con su boca, hecho al que se conocía como b’peh del metzitzah, “succión por vía oral”. Hoy en día se emplea una pequeña bomba para quitar la sangre.

La circuncisión no se deja de efectuar aunque los ocho día reglamentarios caigan en Shabat  (séptimo día sagrado de la semana judía), o en Yom Kipur, Día del Perdón o de la Expiación. Los instrumentos que se utilizan son el barzel, caparacho con ranura donde se coloca el prepucio para cortarlo; y el izmel, un cuchillo de doble filo. Pero, en épocas bíblicas la madre era la encargada de ejecutar dicha tarea; o bien, hombres que tuviesen conocimientos quirúrgicos.

Si el niño judío que va a ser circuncidados nace sin prepucio, entonces sólo se le hace un pequeño corte en el pene para que salga una gota de sangre, y así queda cumplido el ritual. Pero si el tío materno del bebé murió desangrado a causa de la circuncisión, no se le practicará. A las personas no circuncidadas en idioma hebreo se les llama orla, palabra que significa “obstrucción” o “impedir”.

Para los cristianos el Año Nuevo es la celebración del día en que Jesús fue circuncidado. Los únicos cristianos que realizan la circuncisión son los pertenecientes a la Iglesia de Etiopía.

 

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