La amputación de los dedos, Segunda parte

Los ba-bongos del Valle del Río Ogowe en el Gabón, pertenecientes a la etnia  de los pigmeos africanos, cuando un niño muere no solamente le cortan la falange al hijo que le sigue en edad al muerto, sino a todos aquellos que nacerán en el futuro. Se les cortan con el propósito de salvarles la vida, pues según la creencia de no hacerlo morirían; también se les cortan para proporcionarles mejores expectativas de vida, pues por haber cumplido con el ritual la suerte les favorecerá y de otro modo la suerte les será adversa de por vida.

Entre las tribus que ocupan Puerto Kakson y la Bahía Botany, en Nueva Gales, Australia, las mujeres se mutilan las dos primeras falanges del dedo chiquito de la mano izquierda. Se realiza el ritual cuando aún son muy jóvenes, con el propósito de que no les estorbe el dedo cuando se coloquen los hilos de pesca en la mano ya siendo adultas. El corte se efectúa amarrando un cabello alrededor del dedo, hasta que la circulación sanguínea se detiene y lo necrosa; en consecuencia el dedo se cae fácilmente. A las niñas se les quitan dos falanges del meñique de la mano derecha. Esta ceremonia se llama malgum, que significa “cortar para proteger”, pues así se asegura la protección de los dioses y espíritus.

Las mujeres papúas de Baliem, Indonesia, país insular ubicado en el Sureste Asiático y en Oceanía, pertenecientes a la etnia yali, se amputan las falanges con un hacha después de los funerales como señal de luto extremo, cuando han perdido a un ser querido como el esposo o un hijo. Esto se aprecia, sobre todo, en las mujeres viejas que han acumulado más pérdidas que las jóvenes. Mientras el dedo está siendo cortado, alguien se encarga de golpear un codo de la mujer con una piedra, a fin de aminorar el dolor ocasionado por el corte ritual. Según lo acontecido en la vida de un yali, se le pueden cortar las falanges de cualquiera de los dedos de la mano, pero nunca se corta el dedo pulgar, por ser tan indispensable para las labores de la vida diaria. Previamente al corte de la falange, se trituran los huesos del dedo, para luego cortarlo con otra piedra afilada llamada yaga. El dedo cortado se envuelve con hojas formando un paquete, el cual se quema y se arroja en un lugar sagrado de la comunidad. Se trata, pues, de mostrar el terrible sufrimiento que la muerte de un familiar  ocasiona.  Este ritual recibe el nombre de enkik paltuk. Los hombres también se amputan el dedo cuando han salido vencidos de una batalla con otros grupos o comunidades. Actualmente, el ritual ha sido prohibido por el gobierno de Indonesia, al menos en el papel, si no en la práctica.

En el oeste africano, la amputación de dedos frecuentemente se lleva a cabo en cadáveres. Por ejemplo, si el fallecido era impotente, se le corta el dedo pequeño y se le coloca dentro del ano, para que en su reencarnación el muerto nazca con el sexo femenino y pueda tener muchos hijos en su nueva vida.

Entre los ashanti, grupo étnico africano de Ghana, el amor de los padres se torna en ira si un hijo muere en su primera semana de vida; entonces, proceden a golpear el cuerpo del bebé y a cortarle un dedo. El cuerpecito se cubre con afiladas púas y se le echa al basurero del pueblo. En cambio, entre los baboyes de Malí, África, cuando el primer hijo muere se les corta la falange a los niños que nacen posteriormente, y éstas se van depositando en la tumba del primer niñito muerto. Esta ceremonia se efectúa con el fin de aplacar al espíritu que le dio muerte, no sea que se lleve a los demás. Por su parte, cuando un niño del grupo étnico surafricano llamado xhosa cae enfermo, se le amputa una falange como medida terapéutica, y para que crezca fuerte y valiente. Las mamás de la tribu schambaa cortan el dedo cuando algún hijo tiene problemas en los ojos, y la sangre goteante se aplica dentro del ojo enfermo para sanarlo.

En América, los indios crow, apsaróka en su lengua, que viven en el valle del Río Yellowstone en los Estados Unidos, cuando moría un guerrero sus familiares llevaban a cabo el luto correspondiente: se cortaban las falanges de los dedos, se lamentaban, se cortaban el pelo, y herían su cuerpo y  cara con un cuchillo, hasta que la sangre brotaba en abundancia. Lo mismo acontecía cuando algún miembro de la familia moría, constituía señal de luto y sufrimiento. Después de la muerte de algún familiar solían alejarse por un tiempo, dos meses, de la comunidad, para regresar cumplido el lapso y continuar con el luto durante toda una estación climática. Este ritual de luto es ya obsoleto, pero persistió hasta 1933.

Los indios mandan o numakaki “los hombres” como se autodenominan, habitan en Dakota del Norte. Esta etnia acostumbraba quitarse el primero y el cuarto dedo de la mano izquierda, durante algunos de sus rituales religiosos. Por ejemplo, en  los ritos de iniciación los jóvenes se cortaban un dedo o una porción de éste; o dos dedos, para ofrecérselo al Gran Espíritu, el Gran Manitú, su dios supremo y creador del mundo.

Los yakusa de Japón. Los integrantes de la secta japonesa llamada Yakusa acostumbran  cortarse los dedos. Esta sociedad, proviene de los antiguos samuráis japoneses y data del siglo XVII. Durante el Período Edo, conocido también como período Tokugawa (1603-1868) los samuráis fueron muy importantes y se les consideraba como los guardianes de la seguridad de las comunidades japonesas pertenecientes a los señores feudales. Pero al finalizar dicho período y dar comienzo la era moderna del Japón, los samuráis fueron cada vez menos necesitados y empezaron a quedarse sin trabajo; razón por la cual se convirtieron en mercenarios, rönin, y más adelante en bandas paramilitares que protegían territorios a cambio de la comida y la satisfacción de sus necesidades. Estas bandas pronto se convirtieron en los amos de los negocios ilícitos en el país nipón. Al iniciarse el siglo XX, tenían el control de la prostitución, el juego, el contrabando, las drogas, la pornografía, el tráfico de armas, y demás cosas por el estilo.

La secta se considera una familia y todos deben de ser absolutamente fieles y obedientes al estricto código de honor de su doctrina llamada Senpai-Kohai. A los desleales y desobedientes de las normas se les castiga de muchas maneras, entre ellas se les obliga a cortarse el dedo meñique para ofrecérselo al Oyabun –el jefe de una familia-, hecho que los marca, para toda la vida, como traidores a la secta Yakusa. Si el infractor vuelve a caer en falta, se vuelve a llevar a cabo tal ceremonia obligándolo a cortarse otro dedo. Los yakusa mutilados suelen guardar sus dedos en formol, a fin de tener presente su falta. Este ritual recibe el nombre de shini-yubi, que significa “dedo muerto”.

No solamente los yakusa se cortan el dedo cuando han cometido una falta, sino también cuando se quiere terminar con un conflicto. Entonces, un dedo cortado se entrega a otro grupo o familia de la secta, y esta ceremonia recibe el nombre de iki-yubi, “dedo vivo”. Ambas ceremonias están cayendo en desuso, para evitar ser reconocidos como  yakusas por parte de las autoridades. Actualmente, existen alrededor de 84,700 yakusas, agrupados en cuatro familias.

Simbolismo de los dedos

– Para el grupo dogón de África el dedo índice simboliza la vida y el de en medio, la muerte. Cuando alguien muere, el dedo cordial de la mano izquierda es protegido envolviéndolo cuidadosamente, pues es por medio de este dedo que el muerto entrará en comunicación con los vivos.

– Para los bambaras, el dedo pulgar es símbolo de poder. Los jefes llevan en ese dedo un anillo con el signo del rayo. Cuando dan una orden, amenazan al que va dirigida agitando el rayo, como una amenaza si no cumplen con lo señalado. El dedo auricular, llamado “el hijo de los otros”, simboliza el poder social; posee el nyama, es decir, la fuerza vital de los demás dedos. Es el dedo que se utiliza en la adivinación y para maldecir a alguien. El meñique del pie y de la mano, representa a la persona completa; suelen ponerse en ellos un anillo de plata que simboliza el verbo que habita en los seres humanos. El hueco entre el dedo pulgar del pie y el siguiente, es el centro nervioso donde se localizan los nervios que controlan los órganos sexuales y el ano.

– Dentro de los conceptos de astrología, el dedo pulgar simboliza a Venus, el cordial a Saturno, el anular al Sol, y el meñique a Mercurio.

 

 

 

 

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