El Teñido del Cabello. Segunda Parte

En la Edad Media. La Scuola Medica Salernitana, fundada en Nápoles, Italia, se encargó de recopilar los conocimientos médicos latinos, griegos, árabes y hebreos. Fue la escuela más importante del Medievo. En ella dio clases una mujer llamada Trótula di Riggiero, hija de una importante familia de Palermo. Entre sus muchos escritos dejó uno referente a la cosmética femenina llamado De Ornato Mulierum, el cual se aboca a la belleza física como signo de  salud corporal y de armonía. En tal libro se encuentran recetas para teñir el cabello. Dos de ellas nos dice cómo teñir el cabello de rubio:

-Tomar la cáscara de una nuez y la corteza del nogal y hervirlas en agua. Con esta agua mezclar alumbre y manzanas de roble (excrecencia de color negro que se produce en el árbol por picaduras de insectos), y con estas cosas mezcladas embadurnar el pelo (habiéndolo previamente lavado), poniendo sobre el pelo hojas y sujetándolas con una venda, por 2 días. Luego peinarlo bien, de modo que cualquier exceso sea removido. A continuación poner un colorante hecho de: azafrán, sangre de drago y henna. Dejar a la mujer reposar por 3 días y al 4º día lavar el pelo con agua caliente. Y el color no será fácilmente removido.

– Pulverizar hojas y raíces de una col y mezclarlas con ralladuras de marfil, y dará un amarillo puro. Con el polvo obtenido lavarse el cabello y quedará dorado.

Otra receta nos enseña cómo  aclarar el color:

-Luego de salir del baño, lavarse el cabello con un limpiador que se prepara con los siguientes ingredientes: cenizas de hojas de parra, paja de cebada, regaliz, y pan porcino (ciclamen de hojas rosadas). Hervir la paja de cebada y el ciclamen en agua. En un pote con dos o tres pequeños agujeros en su base, poner la cebada, las cenizas y el ciclamen. Verter encima el agua en la cual fueron hervidos la cebada y el ciclamen, la cual drenará por los agujeros de la base. Con el producto obtenido, lavarse la cabeza, y dejarla secar sola. El pelo quedará dorado y brillante.

Y otra para teñir el pelo de color negro:

-Primero, aplicar un ungüento hecho hirviendo en aceite una lagartija verde sin la cabeza y la cola. Luego, tomar manzanas de roble, calentarlas en aceite, pulverizarlas, y mezclar con vinagre y un ingrediente ennegrecedor proveniente de la Galia.

Los procedimientos escritos en el libro, que fuera copiado a mano más de cien veces, funcionaban muy bien, y recorrieron toda Europa durante muchos siglos, para deleite de las mujeres.

En el Renacimiento. En Venecia, las mujeres gustaban mucho de pintarse el pelo de rubio a base de lejías y de productos astringentes. Ya que se aplicaban tales sustancias en la cabellera de las mujeres, éstas se  sentaban al sol durante horas, con un sombrero especial llamado solana.

Michel de Nostradamus,  médico y astrólogo francés, en el año 1550, escribió el libro Les elixirs de Nostradamus en el que se puede leer la siguiente receta para teñir los cabellos de rubio, a pesar de que se tenga el pelo muy negro, y asegurando que el pelo se verá tan natural que ni la raíz oscura se notará:

 Tomar una libra de ramitas de la madera llamada fustete, pulverizarla hasta tener un polvo fino, media libra de cortezas de bojes, cuatro onzas de regaliz fresco, cuatro onzas de cáscara de frutas amarillo-anaranjada buena y seca, cuatro onzas de raíz de celidonia y papáveras y dos onzas de hojas y flores de amapolas, media onza de azafrán, y media libra de pasta hecha de harina de trigo.
Hervir todo en una lejía hecha de media libra de cenizas y verter todo con un cernidor.
A continuación, tomar una jarra o una maceta grande, y hacer 10 ó 12 pequeños agujeros en su base.
Entonces después tomar iguales cantidades de ceniza sagrada [?] y cenizas de madera molida y ponerlas en un mortero de madera grande o algo por el estilo, como mejor les parezca, y rociarlas con la mencionada preparación mientras se muele todo machacándolo por una buena parte del día..
Continuar moliendo hasta que la ceniza esté bien sólida, y mientras se la muele agregar un poco de paja de centeno, moliéndolo continuamente de modo que se impregne bien de la preparación.
Entonces tomar las cenizas molidas y ponerlas en la jarra, y en cada uno de los agujeros de la base colocar una ramita de paja de centeno de modo tal que sobresalga al exterior y hacer capas alternativas de paja y cenizas hasta que la jarra esté llena, pero dejando un espacio libre para el resto del brebaje.
Después, al anochecer, posicionar otra jarra de modo de recoger la lejía que gotea de los agujeros a través de las ramitas de paja de centeno. Cuando se quiera usar a la mañana, ir y ver todo lo que se ha acumulado, absorberlo con una esponja y aplicarlo al cabello.
Y al final del tercer o cuarto día el cabello habrá quedado rubio dorado como un ducado de oro (moneda).
Pero antes de ponerlo en el cabello, lavarlo con una buena lejía, porque si estuviera graso no se teñirá tan fácilmente.
Y debe entenderse que los contenidos de esta receta servirán para uno o dos años, y serán suficientes, si se usan adecuadamente, para las necesidades de diez o doce mujeres, porque sólo un poco de este brebaje es suficiente para colorear el pelo rápida y fácilmente, y no habrá necesidad de lavarlo con otra cosa más que con esto, para que el cabello de una mujer que haya sido negro como el carbón se vuelva rápidamente rubio, y por un largo período de tiempo.

En un escrito anónimo que data de 1525, escrito en español, y que se encuentra en la Biblioteca Palatina de Parma, titulado Manual de mujeres en el cual se contienen muchas u diversas recetas y muy buenas, se ofrecen muchas recetas para el teñido del cabello. Por ejemplo para colorear de rubio se debe:

 

Tomar cuatro celemines de ceniza de sarmientos, y una libra de cenizas de borras de vino blanco. Y echadla en una caldera de agua llovediza, y ponedla al fuego que hierva. Y como haya hervido, quitadla del fuego y dejadla asentar. Y como sea asentada, echar una redoma de aquella lejía, y poner con ella regaliz y jabón francés, y ponedla al fuego ue hierva. Y espumaréis con esta lejía la cabeza. Y lavaros con la otra de la caldera, o si no, sea la lejía para lavaros de ceniza de sarmientos y de olmo. Y si quisiéredes que os crezca mucho el cabello, echar con esotras cenizas de raíces de hiedra.

Mucho tiempo más adelante, ya en el siglo XIX, la famosa Lola Montez, nombre artístico de  Eliza Rossana Gilbert, condesa de Landsfeld, cortesana y bailarina famosa, escribió un libro llamado The Arts of Beauty, or Secrets of a Lady Toilet, en el que la bella dama proporciona una receta para teñir las canas:

10 gramos de ácido gálico, 1 onza de ácido acético y 1 onza de tintura de sesqui-cloruro de hierro”. Disolver el ácido gálico en la tintura de sesqui-cloruro de hierro, y luego agregar el ácido acético. Antes de aplicar esta preparación, el cabello debe estar muy bien lavado con agua y jabón. Esta tintura permitirá obtener un color negro, o un color castaño claro. Si se desea el negro, debe aplicarse cuando el cabello está húmedo, y si se desea castaño, cuando ya esté totalmente seco. Aplicar el fluido impregnando con él los dientes de un peine fino, y peinarse suavemente con él.

 

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