Las primeras ascensiones al Popocatépetl

El Popocatépetl, El Cerro que Humea, volcán activo, se encuentra a 72 kilómetros de la Ciudad de México, mide 5,452 metros de altura. Por su belleza y dificultad muchas personas intentan ascenderlo. Algunos lo logran, otros quedan a medio camino. Pero, ¿quiénes fueron los primeros en ascender este magnífico volcán de fuego?

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La dulce lengua náhuatl

Ma ka aik nimiki, /Si yo nunca muriera/ ma ka aik nipoliui/Si nunca desapareciera. Netzahualcóyotl.

El dulcísimo idioma náhuatl, “lenguaje agradable”, de nahua-tl, “sonido agradable” y tlahtol-li, “lenguaje”, pertenece a la Familia Yuto-azteca. Fue reconocida oficialmente como tal por la Ley General de los Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas.

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El primer cronista de México

En especial hace relación de una grandísima provincia muy rica, llamada Culúa, en la cual hay grandes ciudades y de maravillosos edificios y de grandes tratos y riquezas, entra las cuales hay una maravillosa y rica de todas, llamada Tenustitlan, que está, por maravilloso arte, edificada sobre una grande laguna; la cual ciudad es rey un grandísimo señor (…)

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Las momias de Guanajuato

La palabra momia procede del árabe mumya, “betún de embalsamar cadáveres”; a su vez del persa mum, “cera”. Nuestro vocablo “momia” se aplica a los cadáveres que por embalsamamiento o por medios naturales debidos a circunstancias propicias, presentan un estado de conservación aceptable, después de que el individuo ha muerto.

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Santos Niños Legendarios

El Santo Niño Mueve Corazones: “Nos acercamos a Ti con humildad y confianza a suplicarte que ejerzas tu bondad”

En el Distrito Federal, se venera al Santo Niño Mueve Corazones, colocado en un nicho en la parroquia de Nuestra Señora de Loreto, situada en la Calle de San Ildefonso esquina con Rodríguez Puebla.

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El Balam de los mayas

En la cultura maya el jaguar, balam, ha estado presente en toda la cosmovisión regidora de la vida de los antiguos y aun de los actuales indígenas. Se le ha connotado como el símbolo del poder político-religioso, regidor del tiempo, soberano del Inframundo y de la Noche. Cuando el Sol se introduce en el mundo de los descarnados, el felino sagrado deviene Balanké: el Sol-Jaguar de los k’ekchís.

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