Zastun, la piedra adivinatoria y curativa

La zastun es una piedra redonda, esférica, que se emplea entre los curanderos mayas, conocidos como Ah Men, “el que sabe”. Instrumento mágico que se emplea para la adivinación, el diagnóstico, curación y lo que se puede esperar de una enfermedad. En los tiempos de los mayas antiguos, la zastun se elaboraba puliendo un trozo de cristal de roca hasta darle la forma deseada. Hoy en día se usa un trozo de vidrio al que se redondea por medio del pulimento. Antaño, los Ah Men se pintaban la cara y el cuerpo de color azul para llevar a cabo sus prácticas, color ritual por excelencia. La ceremonia de graduación de los curanderos se celebraba en el mes llamado Uo, -segundo mes del año que comprende del 24 de abril al 13 de mayo- en la cual todos los implementos que les servía para sus prácticas se les dedicaban, por medio de un ritual mágico, a Itzamná e Ixchebel; por supuesto que no podía faltar la piedra redonda zastun, más otra denominada Am. Era creencia arraigada que las enfermedades las enviaban los dioses mencionados. Así, Itzanmá fue el dios creador todopoderoso capaz de enfermar a los hombres; Ixchebel, la diosa de la Luna, la medicina y los remedios, e Ixchel la de las enfermedades y los remedios. En la cultura maya antigua hubo varias clases de Ah Men: los llamados Ahpul se encargaban de hacer maleficios, enfermar a las personas y causarles la muerte; los Ahmac-Ik, quienes conjuraban a los vientos para que no produjesen enfermedades, pues ellos eran los causantes de muchas de ellas; y los Ah Naat que adivinaban en tanto que oráculos, empleanado un pedernal traslúcido; por último, estaban los Ahauxibalbá, relacionados estrechamente con los espíritus malignos y con los muertos.

Actualmente, la piedra de luz –como también se la conoce- es imprescindible para que los curanderos indígenas puedan llevar a cabo sus curas. No todos la pueden encontrar y poseer, sino solamente aquellos que han sido bendecidos por los dioses y poseen el don de curar a las personas; pues de otra forma no podrán interpretar las señales de la zastun. A la esfera de iluminación se la encuentra en los lugares sagrados que han sido elegidos por los dioses; o bien, un balam la otorga a los que se han mostrado buenos alumnos y han aprovechado su duro entrenamiento. Un balam es una deidad que protege a las personas y habita en las cuatro esquinas del universo; por lo tanto son cuatro balames cuyos nombres son Ah Kanan, El Protector; Ah K’at, El Enano de Barro; Ah Balam, El Guardián; y Ah Túun, La Piedra, a los que se considera duendes, gigantes o jaguares, según algunos investigadores.

Cada Ah Men interpreta los signos que se presentan en la piedra mágica de acuerdo a sus conocimientos y criterios. Algunos ven letras y signos esotéricsos; otros, luces brillantes que son índices de que el enfermo se compondrá, pero si lo que ve el curandero es un cielo enorme e infinito, quiere decir que la muerte le espera al desdichado paciente. Otros Ah Men dicen que cuando ven el cristal negro, es señal inequívoca que el paciente esta embrujado. Si llegara a verse en la zastun un féretro el enfermo pasará a mejor vida.

Los Ah Men suelen llevar a cabo algunos ritos conocidos como Ch’achac, Hetz Luum, Hanlil Kool y el Loh Corral. Entre los terapeutas mayas encontramos a los Daza Dzac o yerberos, a los Kax Bak que acomodan los huesos enfermos, y a los Ah Pulyah, hechiceros o brujos que causan maleficios.

Para llevar a cabo sus prácticas, los Ah Men, aparte de la piedra maravillosa, se auxilian de hojas de ruda, copal del cocán, y de la presión digital llamada pedz que se realiza presionando partes del cuerpo con un colmillo de serpiente, con espinas de maguey, o con púas de puerco espín.

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