“¡Número equivocado!”

La invención del teléfono. Antonio Santi Giuseppe Meucci nació en Florencia el 13 de abril de 1808 y fue el inventor del telettrófono o teléfono como lo conocemos ahora. Su invento se inició con el desarrollo de un teléfono neumático. En 1854, creó un teléfono que conectaba su oficina con su recámara que estaba situada en la parte alta de su casa. Así, podía comunicarse con su esposa, quien no podía caminar a causa del reumatismo que padecía. Sin embargo, no patento su invento, pues carecía del dinero suficiente para hacerlo. En 1860, llevó a cabo una demostración de su invento y trasmitió la voz de una cantante. Para entonces ya hacía diez años que había emigrado con su esposa a Norteamérica. Con el fin de que no le robasen la patente de su invento, y por carecer del dinero suficiente para patentarlo en debida forma, se conformó con un cáveat, aviso, que era uno de los trámites preliminares para logar la patente definitiva. Este aviso preliminar tuvo lugar el 28 de diciembre de 1871, con miras a renovarlo si fuese necsario. Después de padecer un grave accidente que le impidió, momentáneamente, ganar dinero, su esposa vendió sus inventos a un prestamista, fueron comprados por un desconocido, y Meucci nunca más pudo recuperarlos.

Cuando logró obtener su acuse de recibo de la oficina de patentes, quiso hacer una demostración del telégrafo parlante ante Adward B. Grant, vicepresidente de la Western Union Telegrah Company. Pero tal demostración nunca se  llevó a cabo, pues la compañía perdió los materiales de Meucci, o eso le dijeron dos años después. Un poco más tarde, Alexander Graham Bell registró una patente en la que daba la descripción del teléfono que decía haber inventado. En 1877, Bell, junto con Gardiner Greene Hubbard fundó la Bell Telephone Company. Un clásico robo de la patente de Meucci. Y aunque Antonio Meucci interpuso un abogado, éste fue sobornado por Bell. En 1889, el caso Meucci vs. Bell fue cerrado debido a la muerte del inventor italiano, quien falleció en la más absoluta miseria y sin haber gozado de la gloria que le correspondía por derecho propio.

Años más tarde, en 2002 en el Boletín Oficial de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, se publicó una resolución en la que se reconocía todo el mérito de la invención del teléfono a Antonio Meucci y se le quitaba a Alexander G. Bell. Se había hecho justicia aunque un poco demasiado tarde.

Los inicios de la telefonía en México. En nuestro país se dio a conocer el primer teléfono el 13 de marzo del año de 1878, siendo presidente de la nación Porfirio Díaz, cuando se realizó la primera comunicación entre la Ciudad de México y la gendarmería del pueblo de Tlalpan. Tal demostración permitió que se le otorgara el permiso del servicio telefónico a la Alfred Westrup y Co. que enlazaba las seis comisarías de policía que existían entonces con el gobierno de la ciudad, y con el ministro de Gobernación. Los equipos con que contaba dicha compañía fueron manejados por empleados sumamente jóvenes, pues se creía que serían más capaces que los adultos para entender su manejo. Ante el éxito de las comunicaciones, Porfirio Díaz, en 1880, decidió que se pudiese comunicar la Secretaría de Guerra con todos sus departamentos internos, por lo que se instalaron líneas directas en cada una de las dependencias de dicha secretaría.

El 16 de septiembre  del mismo año a que nos referimos anteriormente, 1878, se instaló una línea telefónica  que comunicaba Palacio Nacional con el Castillo de Chapultepec. Para 1881,  durante el mandato presidencial de Manuel González, varias zonas de la capital podían hacer uso del servicio telefónico, aunque el hecho no fue mucho del agrado de los habitantes de la ciudad. Dos años después tuvo lugar la primera llamada con un país extranjero, así se estableció comunicación entre la ciudad de Matamoros, en el estado de Tamaulipas, y Brownsville, Tejas. Más adelante, en el año de 1890 había mil ciento diez usuarios. Poco a poco se fue extendiendo el uso del teléfono a los bancos, las empresas importantes, y las familias pudientes cercanas al gobierno de Díaz. Por supuesto que el teléfono era absolutamente inalcanzable para la población en general debido a su alto costo.

Las primeras compañías de teléfonos. La primera llevaba el nombre de Compañía Telefónica Mexicana, Mextelco, la cual empezó a dar servicio en el año de 1882, exenta del pago de impuestos. Esta empresa pertenecía al grupo Bell norteamericano. El investigador Armando Martín Ibarra nos dice que Fue hasta 1882 cuando se inició el servicio telefónico público a través de una modalidad introducida por la compañía Bell de Estados Unidos de Norteamérica rentando los instrumentos telefónicos y ubicándolos en las residencias o despachos de los usuarios, con el fin de que estos no tuvieran que trasladase a otras oficinas, como sucedía con el servicio telegráfico u otros servicios públicos. Para 1893, la Compañía prestaba servicios, aparte de la capital (Monterilla y Santa Isabel), a Monterrey, Saltillo, San Luis Potosí, Guadalajara, Puebla, Guanajuato, Mérida, Oaxaca, León, Zacatecas, y Querétaro. En 1893, trabajaban para esta compañía veintidós mujeres a las cuales se las llamaba operadoras. A raíz de la comunicación que se efectuó entre Tlalpan y Tacubaya se introdujo el llamado conmutador múltiple, que tenía capacidad para dos mil líneas. En 1900, la Compañía cubría dieciocho ciudades con tres mil sesenta y cinco teléfonos. Aparte de la Mextelco existían en el país compañías menores que competían con ella, y que incluso firmaron contrato con el gobierno porfirista para dar servicio en algunas regiones del país, como por ejemplo la Compañía Telefónica de Aguascalientes. Asimismo, la compañía de José Sitzenstatter firmó un convenio con la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas en el cual se comprometía a dar servicio en la capital y algunas otras ciudades por treinta años.

En 1905, la enriquecida Mextelco, cambió de nombre y se convirtió en la Compañía Telefónica y Telegráfica Mexicana, dependiente de la Telephone and Telegraph Co. Es por esta época en la que Sitzenstartter decidió traspasar su compañía a la Empresa de teléfonos Ericsson, filial de la compañía sueca L.M. Ericsson, la cual inició sus servicios en México con trescientos usuarios. En 1910, la Compañía Mexikanska Telephonaktiebolaget Ericsson, un 7 de mayo cambió su nombre y se convirtió en la Empresa de Teléfonos Ericsson S.A, conocida como Mexeric. Al finalizar el año, México contaba con doce mil cuatrocientos noventa y un aparatos de teléfono.

Como la Mexicana y la Ericcsson no tenían redes interconectadas, no tenían la misma numeración; la primera utilizaba dígitos y letras, y la segunda solamente números. Como es natural cada una de las empresas contaba con directorios separados en donde se encontraban sus propios usuarios. Estos directorios recibían el nombre de Lista de Suscriptores.

Cuando dio inicio la Revolución Mexicana, el país contaba con diez y seis mil aparatos  telefónicos, la mayoría de los cuales se encontraba en la capital; poco a poco fueron aumentando considerablemente, y en 1920 se instalaban dos mil teléfonos por año de los cuales hacían uso los militares, los señores del gobierno y los hacendados; es decir, las personas que tenía capacidad suficiente para pagar. En 1928, la telefónica mexicana pasó a manos de la International Telephone and Telegraph de los Estados Unidos.

 

 

 

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