Nocheztli, la grana cochinilla

Un tinte animal muy importante en la etapa prehispánica fue la grana cochinilla. Específicamente, el uso de la cochinilla en murales y en pinturas sobre papel amate se utilizaba en Mesoamérica desde el Preclásico Tardío (100 a.C.-100 d.C.), y sobre todo en el Período Clásico (250-900) y en el Postclásico (900-1521).

La cochinilla (Dactylopius Coccus) es un insecto hemíptero parásito de las pencas de los nopales. Se le conoce con varios nombres: nocheztli, “sangre del nopal”, cochinilla del carmín, y grana cochinilla. Los informantes de Fray Bernardino de Sahagún mencionaban que su color era rojo oscuro, cual la sangre cuajada. Para obtener el tinte, los antiguos mexicanos hervían la grana con hojas de tezhoatl (Conostegia Xalapensis), alumbre y caparrosa (sulfatos de hierro, cobre o zinc). Con la mezcla que se obtenía se formaban pastillas que se llamaban nocheztlaxcalli, es decir, “tortillas de nocheztli”. La grana no solamente servía para teñir, empleada en emplastos curaba las heridas, líquida servía para aliviar las enfermedades del corazón, el estómago, la cabeza, y aun para limpiar los dientes. Los mexicas teñían con cochinilla plumas, muchos objetos de uso cotidiano, y las mujeres la usaban como cosmético.

Por otra parte, el rojo cochinilla tenía valor cosmológico ya que uno de los puntos cardinales del universo mexica era de dicho color; simbolizaba los rayos del Sol, la sangre, el fuego, la divinidad, y el poder. Así pues, el Este era el Lugar del Paraíso del Sol que habitaba los guerreros muertos y su color era el rojo; por ende, rojo era el color de Tonatiuh, como lo era también del Tlalocan, el reino de Tláloc, dios de la lluvia y del agua.

La cochinilla fue tan valiosa para los aztecas que formaba parte importante de los tributos entregados a los tlatoanis por parte de los pueblos sojuzgado bajo su dominio. Fray Bernardino de Sahagún constata en su obra Historia general de las cosas de la Nueva España que:

Al color con que se tiñe la grana llaman nocheztli, quiere decir, sangre de tunas, porque en cierto género de tunas se crían unos gusanos que se llaman cochinillas, apegados a las hojas, y aquellos gusanos tienen una sangre muy colorada, ésta es la grana fina que es conocida en esta tierra… A la grana que ya está purificada y hecha en panecitos, llaman grana recia o fina, véndenla en los tiánquez hecha en panes, para que la compren los pintores y tintoreros. Hay otra manera de grana baja o mezclada, que llaman tlapanextli, quiere decir grana cenicienta, y es porque la mezclan con greda o con harina; también hay una grana falsa que también se cría en las hojas de la tuna, o ixquimiluhqui, que daña a las cochinillas de la buena grana y seca las hojas de la tunas donde se pone; también ésta la cogen para venderla, lo cual es grande engaño.

En el Códice Mendocino, elaborado entre 1511 y 1541, en la Matrícula de Tributos da constancia de las trescientos noventa y cuatro poblaciones que pagaban tributo a la Triple Alianza formada por los señoríos de Tenochtitlan, Tlacopan y Texcoco. Así pues es sabido que el emperador Moctezuma recibía costales de cochinilla como tributo de los pueblos de la Alta Mixteca.

Sobre el origen de los cultivos de la cochinilla hay varias versiones. Según Francisco Javier Clavijero (1731-1787), el cultivo de la grana cochinilla se empezó durante el siglo X d.C. entre los toltecas. Algunos investigadores sostienen que provenía de la Región Mixteca, en Oaxaca; otros, afirman que el origen de los cultivos se inició en Oaxaca, Guerrero, y Puebla, pues de estos sitios llegaba la mayor producción de grana.

Durante la época colonial, el uso de la cochinilla se incrementó con la llegada del ganado bovino, ya que resultaba invaluable para teñir la lana en la que se fijaba el tinte de manera excelente, mucho más que en el algodón o en las fibras de agave o yucas. Los españoles empezaron a exportarla a Europa con mucho éxito, y la grana mexicana llegó hasta Rusia y aun hasta Persia. La Nao de China salía del Puerto de Acapulco cargada de grana cochinilla hasta los mercados de Oriente y, junto con el oro y la plata, fue unos de los productos que más se exportaron de la Nueva España por casi todo el mundo. Sahagún constata:

Esta grana es conocida en esta tierra y fuera de ella; llega hasta la China y hasta Turquía casi por todo el mundo es preciada y tenida por mucho. A la grana que ya está purificada y hecha en panecitos, llaman grana recia, o fina; véndenla en los tianguis, hecha en panes, para que la compren los pintores y tintoreros.

De la gran aceptación que tenía la cochinilla en España nos dice Gonzalo Gómez de Cervantes:

…la grana cochinilla, es un género que casi iguala a la plata, la cual se saca de estos reinos para los de Castilla; y solía que en cada flota se sacaban diez y doce mil arrobas de la dicha grana y esto mediante el mucho cuidado que solían tener los Virreyes, y de pocos años a esta parte se han descuidado; y como los indios que la crían y benefician son flojos y haraganes, ha venido en tanta disminución, que ya no se coge la mitad de lo que se solía coger, de cuya causa ha subido tanto el precio, que vale el doble más de lo que valía… En algunos pueblos de esta Nueva España se cría la grana cochinilla como son: en provincia de Tlaxcala y en la de Guaxozingo, Calpuchulula, Tepeaca, Tapamachalco y en lugares de la Mixteca y otros de la provincia de Oaxaca.

 

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