Margarito el liliput y el Charrito Pemex

El liliput de Sinaloa. Margarito nació en San Ignacio, Sinaloa en 1936, y nació chiquito, muy chiquito. Se denominaba a sí mismo como el actor más pequeño del mundo, pues medía 70 centímetros de estatura. En 1950 aparecía en una caja de cartón en el programa llamado Los Juguelotes de Gamboín, al lado del tío Gamboín y de Xavier López conocido como Chabelo, era parte del espectáculo. Más adelante, trabajó en el cine junto a Tin Tan en varias películas, entre ellas El mariachi desconocido. Margarito filmó en total setenta películas, con artistas famosos en la farándula mexicana, tales como Joaquín Pardavé, Libertad Lamarque y los conocidos hermanos Soler. En los Estados Unidos actuó junto a Kirk Douglas.

En 1970 Margarito decidió irse a vivir a El Salvador donde permaneció diez años, trabajando en programas importantes de ese país. Como además de comediante era cantante y compositor, también le dio a la cantada por esas tierras sureñas, donde tuvo muchísimo éxito en varios bares nocturnos. En ese momento empezaron sus problemas económicos porque le cancelaron el principal programa donde estaba actuando. Diez años después, el querido Margarito regresó a México. Margarito Esparza Nevares, como fue su nombre completo, también trabajó de conductor en Monterrey para la televisora Multimedios Televisión.

Como no le caía mucho trabajo, el pequeño actor se vio en la necesidad de cantar en al Metro, a donde llegaba todos los días a las ocho de la mañana, muy puntualmente. Estaba tan pobre que en una ocasión lo desalojaron de su casa por no poder pagar la renta. Entonces decidió irse a radicar a Puebla. Conmovido por su suerte, Guillermo del Bosque le llamó para que se presentarse en su programa dominical Al fin de semana, pues el pequeño actor estaba sumamente  y ni teléfono tenía para hacer sus llamadas de trabajo.

El liliput de Sinaloa en algún momento se interesó en la política. En una entrevista que concedió a la periodista Silvia Arellano declaró: Estoy dispuesto a participar oficialmente y tomar el poder que tenía Andrés Manuel López Obrador como jefe de Gobierno del Distrito Federal, ya que para ese asunto estoy completamente especializado y nadie me va a tener que enseñar de las necesidades urgentes de la gente.

Unos cuantos años después, en 2016, Margarito murió un 14 de mayo, en la Ciudad de Puebla, a causa de una neumonía y de un paro cardíaco. Tuvo tres hijos con su esposa Rosa Urbina Miranda.

Entre sus composiciones más destacadas están A donde te vayas y Tú conmigo. Entre sus películas cabe mencionar El Mariachi desconocido, ¡Paso a la juventud, Las mil y una noches y La odalisca No. 13. Margarito fue uno más de los artistas olvidados.

El Charrito Pemex. Hace setenta y ocho años, existió un personaje, muy chaparrito,  que caminaba por las calles de la Ciudad de México, sobre todo por aquellas que se encontraban cercanas a la Avenida Juárez y a la Alameda Central. Su tarea consistía en promocionar el petróleo diáfano que producía Petróleos Mexicanos, que se empleaba para encender las estufas de cocinar, en las lámparas, los quinques, y para los “calentones”; a más de ser efectivo para matar piojos y cucarachas.

En 1948, el petróleo diáfano costaba quince centavos el litro y se vendía en expendios y misceláneas que la empresa surtía en tambos de doscientos litros, para satisfacer las necesidades cotidianas de los habitantes. Además del diáfano, el Charrito promocionaba el gas morado. En un artículo publicado en El Águila Expropiada  podemos leer: El petróleo diáfano, el aceite, los lubricantes como Pemex-Sol y las grasas, hasta los mismos combustibles de la época, la Mexolina y la Súper Mexolina o la Gasolmex fueron publicitados con la imagen de un charro, un personaje bajito y patizambo que se colocaba en las latas de los productos nacionales y en las estaciones de gasolina. Este personaje sirvió para identificar a Pemex como tal, era impensable, en esa época en la que la compañía “El Águila” dominaba el mercado nacional, colocar como imagen del petróleo mexicano un águila, por eso se decidió que fuese un charro, emblema nacional por excelencia que dominó en esa época.

De este personaje surgió una caricatura que lo representaba vestido de charro, con traje verde, chaparrito y patizambo. El logotipo del Charrito se encontraba en los expendedores de gasolina en las gasolineras de las ciudades del país y en muchos de los productos derivados del petróleo. El Charrito de carne y hueso se llamaba Álvaro Sánchez Otero, y había nacido en Salamanca, Guanajuato. La empresa petrolera le pagaba muy buen salario y, además, le proporcionaba un elegante traje de charro. Era tan famoso que entre los trabajadores de Pemex habían surgido dos dichos que hacían referencia al Charrito asimilándole con la empresa. Cuando se hacía una promesa que no se cumpliría decía: “Cuando enderece las patas el charro”; o bien, cuando salían de laborar comentaban: “Ni una hora más al charro”.

Este personaje popular encarnó al primer logotipo que tuvo Pemex en el lejano año de 1938, al que siguieron otros dos. El segundo fue creado por Gonzalo Tassier quien conservó los colores de la bandera y puso un caracol en trazos negros, junto al acrónimo de la empresa: Pemex. Según el artista el caracol …es un resto fósil y los combustibles son restos fósiles, son de la cultura prehispánica. Además es una gota de petróleo partida por la mitad e invertida. Actualmente, el logo consiste en águila y una gota de petróleo, y se autorizó en el año de 1988.

Pero nunca ningún logo fue tan gracioso como el del Charrito Pemex, hoy olvidado por las nuevas generaciones: Sic Transit Gloria Mundi!

 

 

Leave a Comment