Los Mascogos

Los mascogos constituyen una etnia que se asentó en México en el año de 1856, en la comunidad El Nacimiento en el Municipio de Múzquiz del estado de Coahuila, a treinta dos kilómetros de la cabecera municipal. Llegaron de varias de las colonias de los Estados Unidos, huyendo de la esclavitud. Descienden de los Black Seminoles, Seminolas Negros, que a su vez descienden de los cimarrones, esclavos rebeldes, y de los gullahs de Carolina del Sur, que escapaban hacia la Florida, que en aquellos años de 1600 pertenecía a la Corona Española. Ambos grupos se unieron y formaron el grupo de Seminolas Negros que con el correr del tiempo se asentaron en Texas. Oklahoma, las Bahamas y México, en donde se les llamó “mascogos”.

Los esclavos africanos que huían hacia la Florida española, se amparaban en el edicto de Carlos II el cual estipulaba que, a cambio de la libertad debían defender a los colonos asentados en San Agustín, ciudad fundada en 1565 por Pedro Menéndez de Avilés. En 1738, formaron una milicia negra en el Fuerte Mosé. Pero no todos los esclavos fugitivos entraron a la milicia, muchos de ellos se fueron a las tierras inexploradas del norte de Florida, sobre todo los gullah, donde se asentaron. En 1775, durante la Revolución estadunidense, llegaron más negros fugitivos que pelearon contra los ingleses al lado de los norteamericanos, a los que se llamó Negros Leales.

Dirigidos por Juan Caballo, John Horse, y su compañero Wild Cat, un grupo de esclavos seminolas negros cruzaron le Río Bravo y se asentaron en el norte de México, en tierras que les otorgó el gobierno mexicano en 1850, donde gozaron de libertad, toda vez que la esclavitud en este país se había abolido en 1820. Venían huyendo del despojo de tierras y del encierro en reservaciones del que eran objeto por parte del gobierno norteamericano, pues según el investigador Elizondo Maltos: el presidente estadounidense en ese entonces, Andrew Johnson, decidió que necesitaban la tierra para los nuevos colonizadores que iban a llegar al área, por lo que muchos de estos indios y negros seminoles pelearon junto con sus jefes Gato del Monte o “Wild Cat” y Juan Caballo o “John Horse” y se sabe que hubo muchas batallas a raíz de este dictamen.

Ellos fueron encargados por el gobierno mexicano de detener a los grupos nómadas que constantemente atacaban a las villas y pueblos del norte de Coahuila, a cambio de los cual recibieron la nacionalidad mexicana. Así fue como el gobierno federal les dio tierra en los que fuera el rancho de El Nacimiento, perteneciente al latifundio de Jacobo Sánchez Navarro, expropiado por decreto presidencial, a donde se trasladaron desde su primer asentamiento en El Remolino, por Piedras Negras. En total entre seminolas, kikapúes y algunos indios procedentes del Canadá, llegaban a ser setecientos individuos.

El gobernador Santiago Vidaurri, ubicó a los mascogos en la Hacienda de Hornos, de Parra de la Fuente, a fin de protegerlos contra los traficantes norteamericanos. En 1867, el entonces presidente don Benito Juárez, les otorgó la tierra en propiedad –decreto después confirmado por Venustiano Carranza- y la comunidad fue nombrada Colonia Benito Juárez. Posteriormente, don Lázaro Cárdenas les doto de ejidos. En México tomaron el nombre de mascogos; término que probablemente proviene de “muskogee” una de las lengua que hablaban los seminolas.

Hoy en día, los mascogos se integran en alrededor de setenta familias que viven de la agricultura y de la crianza de ganado caprino y vacuno. Siembran sobre todo trigo, maíz y frijol. A causa del mestizaje muchos han perdido sus rasgos originales, aunque aún se pueden observar individuos de labios gruesos, amplia nariz, piel muy oscura y cabello rizado.

Celebran el llamado Junethen Day, Día de los Negros, donde conmemoran la abolición de la esclavitud en los Estados Unidos, en donde aparecen platillos propios de la gastronomía mascoga como avena con frutas, nopales con chile piquín, capirotada de manzana, chicharrón con vísceras, duritos de puerco, patagorria, orejones de calabaza, y otros muchos más. El decreto de abolición de la esclavitud decía:

A la gente de Texas, se les informa que, de acuerdo con un anuncio del Ejecutivo de los Estados Unidos, todos los esclavos son libres. Esto implica una igualdad absoluta de los derechos personales y derechos de propiedad entre los antiguos amos y los esclavos, y la conexión hasta ahora existente entre ellos se convierte en que entre el empleador y el trabajo asalariado. Se aconseja a los libertos a permanecer en silencio en sus hogares actuales y trabajar por un salario. Se les informa que no se les permitirá recoger en los puestos militares y que no van a ser apoyados en la ociosidad o allí o en otro lugar. Órdenes Generales, número 3. Distrito Sede de Texas, Galveston, 19 de junio 1865.

La periodista Ethel Arredondo en un artículo publicado en Laguna, nos dice: Don Enrique Brown Vázquez, aunque no lleva el color de los indios mascogos, tiene sus raíces muy arraigadas, ama su tierra y lamenta que sus costumbres se hayan perdido con los años. Ya son muy pocos los mascogos que conocen a detalle su origen, cada 19 de junio, día en que se abolió la esclavitud en Estados Unidos, la tribu hace una fiesta especial, preparan soske, pan de camote y portan sus vestimentas típicas. Doña Lucía Vázquez tiene 81 años, es la última negra mascogo de sangre limpia. Aunque conoce su historia, sus cantos y costumbres, ahora se niega a compartirlos y es que dice que poco ha ganado al hacerlo.

Poco a poco la etnia mascogo se extinguirá, como tantas cosas culturales de nuestro país, víctima del mestizaje y los procesos sociales de globalización.

 

 

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