La Tira de la Peregrinación, Códice Mexica

La Tira de la Peregrinación es uno de los códices mexicas al que también se le llama Códice Boturini. Los Mexihcatl Amoxtli, son copia de documentos perdidos que se elaboraron en la época prehispánica. Entre ellos se encuentran el Códice Borbónico, el Códice Mendocino, la Matrícula de Tributos y la Tira de la Peregrinación. Todos ellos constituyen fuentes históricas que los tlacuilos indígenas escribieron para recabar los diferentes aspectos de la sociedad en que vivían: religiosos, sociales, históricos, tradicionales, científicos, etcétera, y que forman parte de la cultura de un pueblo.

La palabra “códice” proviene del latín codex, que significa “libro manuscrito”. Con tal palabra se conoce a los documentos pictóricos que se produjeron en toda la zona cultural de Mesoamérica. Así pues, existen códices mixtecos, zapotecas, mayas, otomíes, purépechas, y tantos como culturas mesoamericanas hubo. Todos los códices son riquísimas fuentes de información para conocer la historia y cultura de los pueblos originarios de nuestro país. Los códices están escritos por medio de jeroglíficos que se pintaban los ancestros con tinturas obtenidas de las plantas y de los insectos, sobre pergaminos elaborados de animales, fibras o textiles.

La Tira de la Peregrinación, una tira de 5.42 metros de largo y 19.13 centímetros de ancho, que se dobla hasta formar una especie de libro, formó parte de la colección de Lorenzo Boturini Benaducci, estudioso italiano que vivió en México, desde 1736, y gastó su dinero en comprar códices, mapas y pinturas indígenas, logrando un acervo bastante amplio de documentos. Su colección reunió más de quinientos. Entre ellos que se encontraba la Tira de la Peregrinación. Como Boturini tuvo acceso a varios archivos, entre ellos al de don Carlos Sigüenza y Góngora, que se conservaban en la Biblioteca del Colegio Máximo de San Pedro y San Juan, es muy posible que el códice se encontrara en manos de don Carlos antes de pasar al Museo Indiano –que luego fuera confiscado del Museo, tras la expulsión de Boturini a España- y que mucho antes formara parte del acervo que tenía de documentos fray Juan de Torquemada (1557-1624)

La Tira de la Peregrinación es uno de los códices mexicas posiblemente elaborado en los primeros años del siglo XVI, copia de uno anterior de origen prehispánico. Sus veintiún láminas están escritas en papel amate y recubiertas con estuco. Su contenido relata la peregrinación de los mexicas desde la mítica Aztlan, el lugar entre las garzas, de donde provenía el grupo. O en palabras de la autora de este artículo: Los aztecas afirmaban que provenían de una ciudad denominada Aztlan, “el país del color blanco”, concebido como una isla en medio de un lago rodeado de carrizos y pleno de chinampas, en una de cuyas orillas se levantaba el cerro de Colhuacan, “lugar de los nietos-sobrinos”, provisto de las famosas siete cuevas. Salieron de Aztlán posiblemente en el año 1168, y llegaron por el norte del Valle de México, para establecerse en la orilla occidental del Lago de Texcoco. Para, posteriormente, asentarse en terrenos que darían lugar a la ciudad de Mexico- Tenochtitlan.

El códice relata que salieron de Aztlan, instigados por el dios Huitzilopochtli, el famoso Colibrí Zurdo, hasta que pudieran asentarse en donde el mito indicaba; es decir donde los mexicas encontrasen un águila posada sobre un nopal, una planta arbustiva de la familia de las cactáceas. La Tira narra las peripecias que tuvieron que sufrir hasta lograr su objetivo. Siguiendo a S. Iglesias: Durante los primeros tiempos de la colonización de las islas, los aztecas fueron comandados por el gran Tenoch, a quien debió su nombre la ciudad, que viene a significar “el lugar de Tenoch”. Sin embargo, la etimología de la palabra también se presta para que se la pueda interpretar como “el lugar donde el nochtli (nopal), crece sobre la piedra (tetl)”.

            El mito sobre la población de Tenochtitlan nos refiere que durante el peregrinaje que tuvieron que padecer los aztecas para asentarse definitivamente, dos de sus sacerdotes descubrieron, en una isla, un manantial de aguas cristalinas, en una de cuyas rocas cercanas se encontraba posada un águila devorando una serpiente (en realidad no se trataba de una serpiente sino de insignias simbólicas en forma de listón), portento que según los sacerdotes, constituía una inequívoca señal de que ahí se debía construir un templo a Huitzilopochtli, “Colibrí Zurdo” y máxima deidad del panteón mexica. Por cierto que ya construido el gran teocalli, aprisionó entre sus muros al mencionado manantial. Desde el punto de vista simbólico, el águila representa al sol y al cielo diurno; y la serpiente al cielo nocturno.

Así pues, el códice relata la partida de los mexicas-chichimecas hasta su estancia en Chapultepec, en una cronología de año por año.

En una parte de la lámina 1 del códice aparece una isla con un templo en el centro, en la parte de arriba se encuentran los caracteres atl acatl, nombre de una posible divinidad. A ambos lados de la pirámide se ven un hombre, una mujer y seis habitaciones. Partiendo de la isla, se puede ver a un hombre remando en una canoa, iniciando el viaje y se ven huellas de pies que se dirigen hacia un cerro y hacia una efigie, representación de Huitzilopochtli, con glifos que son signos de la palabra. Aparecen también los símbolos de ocho tribus, más cuatro figuras que emprenden el viaje. Hay un árbol roto con cinco puntos que simbolizan la medida y dimensiones del tronco, que simboliza la continuidad del viaje. Más adelante se pueden ver seis hombres que escuchan al dios y lloran.

Parece ser que la última parte está rota o, tal vez, inconclusa. Hoy el Códice Boturini se encuentra en la Biblioteca nacional de Antropología e Historia.

 

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