La sujeción ideológica. Segunda Parte

El Huehuetlatolli, la Antigua Palabra. El Huehiuetlatolli, Los Dichos de los Antiguos, formado por extensos libros que describían las normas de conducta, la moral, las creencias y las ceremonias de los mexicas, fue recopilado por Andrés de Olmos y por fray Bernardino de Sahagún, una vez acaecida la conquista. En ellos podemos encontrar, entre otras muchas normas más, los consejos que daban los padres a los hijos. Veamos dos ejemplos:

Palabras-consejo de la madre a la hija para bien conducirse. Fray Bernardino de Sahagún en su famoso libro por todos conocido, Historia General de las cosas de la Nueva España, cita:

Tú, hija mía, preciosa como cuenta de oro y como pluma rica, salida de mis entrañas, a quien yo engendré, y que eres mi sangre y mi imagen, que estás aquí presente, oye con atención lo que te quiero decir, porque ya tienes edad de discreción: dios creador te ha dado uso de razón y de entender cómo son las cosas del mundo…

Dicho lo cual la madre aconsejaba a la hija a:

-Usar correctamente el metate y el molcajete.

-Ser obediente con los padres y honrarlos llevando una buena vida.

-Saber tejer en el telar de cintura.

-Dirigirse a las personas con respeto.

-No hablar con extraños.

-No decir mentiras.

-Ser humilde

-No tener amistad con prostitutas ni con ladrones.

-No hablar ni caminar rápido.

-No perseguir a los hombres.

-Ataviarse con discreción, honesta y limpiamente.

-Hablar sosegadamente, y en un tono de voz mediano: ni muy alto ni muy bajo.

-Caminar discretamente: ni muy rápido ni muy despacio.

-No usar afeites para no parecer prostitutas y borrachas.

-Mantenerse virgen hasta el matrimonio, para ser respetada por el marido.

-Obedecer al marido.

-No cometer adulterio ni despreciar al marido.

-Ahorrar dinero para los hijos.

Palabras-consejo del padre al hijo varón. Los informantes de fray Bernardino de Sahagún nos han legado los siguientes preceptos de conducta:

Hijos míos, escuchad lo que os quiero decir porque soy vuestro padre porque tengo cuidado y rijo esta provincia, ciudad o pueblo, ´por la voluntad de los dioses; y aunque lo que hago lo haga con muchas faltas y defectos delante de dios y de los hombres que morirán:

Palabras que permitían la introducción a una serie de consejos, de los cuales ejemplificamos los siguientes:

-Atender a los dioses en sus rituales, respetarlos, y asear sus templos, para tener contentas a las divinidades y obtener sus favores en caso necesario.

-Respetar al dios y a los dioses que están en todas partes.

-Respetar a la madre tierra, sembrándola y cultivándola, para poder mantener a la familia propia.

-Tener un oficio honroso con el cual ganarse la vida, cuando existen problemas con la tierra y su cultivo.

-Comer y beber adecuadamente, a fin de mantener el cuerpo en buen estado para la existencia y el trabajo diarios.

-Respetar al prójimo y estar en buenas relaciones con él, no indisponerse ni acobardarse nunca, y ser humildes con todos.

-No desperdiciar el tiempo, sino aprovecharlo en beneficio de dios y su adoración, y de nosotros mismos, para mejorar nuestra vida cotidiana.

-Mantenerse casto hasta la hora del matrimonio, para fundar un buen hogar y engendrar hijos sanos.

He aquí unas cuantas de las muchas normas que regían la vida cotidiana de los aztecas y el buen acatamiento al orden establecido.

 

 

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