La Relación de Michoacán II

La tercera parte describe las costumbres de los purépecha y la conquista por parte de los invasores españoles, encabezados por Cristóbal de Olid; así como la aprehensión y muerte de Tanganxoan II, último cazonci gobernador de Tzintzuntzan. Veamos un fragmento del Folio 45:

Y díjole Cristóbal de Oli: “dí al cazonci que no haya miedo, que no le haremos mal” Y fuéronse a oír misa los españoles y allí estaba don Pedro, y como vió al sacerdote con el cáliz y que decía las palabras, decía entre sí: “esta gente, todos, deben ser médicos, como nuestros médicos, que miran en el agua lo que ha de ser y ahí saben que les queremos dar guerra” Y empezó a temer. Acabada la misa hizo llmar Cristóbal d’Olí cinco mexicanos y cinso otomíes e díjolos que fuesen con don Pedro a Mechuacán, y dijo aquel intérprete que traían los españoles llamado Xanaqua a don Pedro, a la partida: “ve, señor, en buena hora, y dí al canzonci que no dé guerra, que son muy liberales los españoles y no hacen mal y que haga llevar el oro que tiene huyendo y la plata y mantas y maíz, que ¿cómo se lo ha de quictar a los españoles después que lo vean; que de esta manera hicieron allá en México, que lo escondieron todo.”

El documento está formado por 153 folios de 20 x 15 centímetros, e ilustrado por cuarenta y cuatro dibujos coloreados, dibujados en tinta con pluma y luego pintados y sombreados con pincel, en colores negro, morado, marrón, amarillo, verde, azul, y rojo. Los tintes fueron obtenidos de vegetales y animales. La primera lámina aparece en el prólogo de la obra y comprende el título de la obra, y el registro gráfico del momento en que Jerónimo de Alcalá entrega el códice al virrey de Mendoza. El virrey aparece sentado en un sillón de madera adornado a la manera de Cuanajo, pueblo famoso por sus artesanías elaboradas en madera. El códice aparece abierto, como si ambos personajes hablasen del contenido del mismo. Detrás del fraile se aprecia la figura de don Pedro Cuiniarangari, gobernador de los purépecha, vestido a la usanza europea, pero con un bezote en el labio inferior; le acompañan tres sacerdotes indios, vestidos como tales, de los cuales uno debió ser Petámuti, quien fuera uno de los más importantes informantes del fraile. Veamos la pintura:

Los folios están fabricados en papel verjurado italiano de fibra de lino, de buena clase, en el que se aprecian leves marcas transversales, causadas por el cilindro de filigrana empleado para su hechura. La tinta que se utilizó es de tres tipos, fabricada por los frailes franciscanos siguiendo recetas europeas e indígenas y con pigmentos michoacanos.

Las primeras ediciones del la Relación: España y México

La primera edición de la Relación se hizo en 1869, dentro de la Colección de Documentos Inéditos para la Historia de España, con el título Relación de las ceremonias y ritos, población y gobierno de los indios de la Provincia de Mechuacán, hecha al Ilmo, Sr. D. Antonio de Mendoza, virrey y gobernador de Nueva España, editado por la Imprenta de la Viuda de Calero.El texto fue paleografiado por Florencio Janer.

En México, Nicolás León, en 1888, sacó una transcripción para el acervo del Museo Michoacano, de la cual se hizo una edición en Morelia en el año 1903. El 7 de julio de 1904, el Periódico Oficial constataba:

Relación de Michoacán. La obra que comúnmente es conocida con ese título acaba de ser editada por acuerdo del C. gobernador para ser distribuida a las sociedades científicas de todo el mundo… es de un altísimo interés histórico. El autógrafo se conserva en la Biblioteca de El Escorial y en 1875 se hizo en Madrid una impresión que salió llena de erratas. En la Biblioteca del Congreso de Washington se guarda una copia manuscrita de la Relación citada y en 1888, el Sr. Dr. Nicolás León consiguió que conforme a ella, fuera corregido un ejemplar de los impresos en Madrid, y adquirió asimismo la reproducción de las láminas que contiene. Este ejemplar corregido e ilustrado se conserva en el Museo Michoacano, y sirvió para la correcta edición que se ha hecho, a moción del Sr. Manuel Martínez Solórzano, director de dicho museo.

Se ignora el número de ejemplares editados. Desde entonces, esta maravillosa obra se ha seguido editando para beneplácito de los estudiosos.

 

 

 

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