La Piedra de Tízoc

En el año de 1791, el 17 de diciembre, Antonio de León y Gama (1735-1802), astrónomo y “antropólogo” de la Nueva España, descubrió en la Plaza Mayor de la Ciudad de México una escultura de forma circular conocida como la Piedra de Tizoc, a la que desde el principio se la creyó el Altar de Sacrificios Gladiatorios, el cuauhxicalli, sobre el cual se efectuaba el sacrificio del ejercicio gladiatorio, y donde la víctima peleaba contra cuatro guerreros para salvar su vida, con macanas aderezadas con pluma en vez de sílex, mientras que los guerreros estaban adecuadamente pertrechados con macuahuitis y tepoztlis. La creencia tuvo su origen en el hecho de que la escultura presenta una hendidura, razón por la cual, para muchos sí se trata del temalácatl.

La piedra fue encontrada cuando en el año mencionado, se quiso empedrar la Plaza Mayor por donde se abría una zanja que llevaba a la atarjea que iba hacia el arquilllo cerca del Portal de Mercaderes, donde antes existió una cruz de madera de color verde. Una vez sacada de donde se encontraba la famosa piedra, León y Gama se aplicó a estudiarla y describirla. Al sacar la piedra, los trabajadores destruyeron otras de gran valor para la historia de los mexicas. La Piedra de Tízoc iba a correr la misma suerte, a no ser porque un religioso de nombre Gamboa lo impidió, y ordenó que se la colocara al noroeste del cementerio de Catedral. En este sitio se mantuvo hasta el año de 1824, cuando fue llevada al patio de la Universidad, sitio entonces destinado para Museo Nacional. En 1873 se la condujo al patio del nuevo Museo que se había construido.

El análisis que hizo don Antonio de León y Gama, empezaba de la siguiente manera: Su figura es un cilindro perfectamente fabricado, cuya base tiene de diámetro tres varas castellanas, una pulgada y cuatro y media líneas; y su altura una vara y una pulgada; su materia es una piedra muy dura, de color oscuro, y un grano fino que admite bien el pulimento, y efectivamente, se ve algo lustrosa. Cuando se descubrió tenía vuelto lo de arriba abajo, y se presentó primero su plano inferior é igual; pero luego que se fué excavando por su circunferencia, se manifestaron en ella varias figuras grabadas de bajo relieve en situación inversa, lo que denotaba que el plano que estaba contra la tierra debía ser el superior. Algunos días se mantuvo en este estado, creyendo muchas personas ser la piedra en que tendían a los cautivos para sacarles el corazón; después se quitó de este lugar, y volteada en su natural dirección, presentó en su superficie superior la imagen del sol, labrada también de bajo relieve, pero en el centro está algo escavada… y formaba un canal que va hasta la circunferencia del cilindro, y baja hasta la mitad de su altura… Otros pensaron que era la piedra de los gladiadores.

Tizoc Chalchiuhtlatona, el Agujerado con Chalchihuites, vivió de 1436 a 1486, como Huey Tlatoani sucesor de su hermano Axayácatl. Le tocó ser el séptimo jefe mexica. Su propensión era más religiosa que militar, pues no conquistó muchos territorios para el imperio; a más de que su estancia en el poder fue de corta duración. Fue hijo de Tezozozmoctli, y accedió al mando en el año de 1481.

A pesar de su índole no muy bélica, organizó catorce campañas, de las cuales la primera fue contra la ciudad de Meztitlan, batalla que perdió. En un momento dado Tizoc ordenó La elaboración de la Piedra de Tizoc, monolito que tenía la intención de recordar las batallas emprendidas contra Tamajachco y Miquitlan, en el territorio huasteco, más otras realizadas en Otlapan, Guerrero; y Atezcahuacan, en Puebla.

Después de llevar a cabo ciertas tareas como la reconstrucción del Templo Mayor, y tratar, sin resultado, que los pueblos conquistados asumiesen la forma de vida de los aztecas, fue asesinado envenenado por los señores de Tachco e Iztapalapa: Techoylala y Maztla, pues le consideraban timorato y un mal gobernante sin envergadura. Su reinado había durado tan solo cinco años, pero en los que procreo muchos hijos.

Alfredo López Austin nos dice acerca de la Piedra de Tizoc: El monolito, actualmente en la Sala Mexica del Museo Nacional de Antropología (inv. 10-162), es un cuerpo cilíndrico de andesita que se define por su gran magnitud: 94 cm de altura, 265 cm de diámetro y unas 9.5 toneladas de peso. Las caras superior y lateral del cilindro están bellamente labradas bajo los cánones del estilo que ha sido llamado “mexica imperial”. La superior luce la representación convencional del Sol. La lateral tiene una secuencia de 15 escenas, cada una conformada por un guerrero sometiendo a una deidad que personifica al señorío particularizado con un glifo toponímico. La secuencia está limitada por dos bandas horizontales, una arriba y otra abajo, que figuran respectivamente un cielo nocturno y un reptil terrestre. En forma desconcertante y como seña distintiva, una concavidad central y un profundo canal dañan la labra de la escultura, rompiendo en forma radial el disco solar de la cara superior y una de las escenas de conquista de la cara lateral.

En el borde de la piedra un relieve presenta a Tizoc sujetando por los cabellos a un prisionero, sobre la cabeza de los guerreros vencidos se puede ver el glifo qye representa a la ciudad que ha sido tomada. En las escenas en que aparece el Huey Tlatoani, siempre se le ve portando el tocado de Huitzlopochtli, a la manera de un colibrí, cual si fuera la encarnación del dios. En la piedra también pueden verse los jeroglíficos de los territorios conquistados por Tizoc.

El monolito forma parte de los dos que se encontraban en el patio del Templo de Yopico dedicado a Xipe Tótec, ambos cilindros se destinaban al ya mencionado sacrificio gladiatorio, como se le ha llamado al tlahuahuanaliztli, “rayamiento ritual”.

Hacia 1565, Fray Diego Durán nos informa en su Historia de las Indias de la Nueva España que: …era una que agora tornaron a desenterrar en el sitio donde se edifica la Iglesia Mayor de México, la cual tienen agora a la puerta del Perdón. A esta llamaban “batea” los antiguos, a causa de que tiene una pileta en medio y una canal por donde se escurría la sangre de los que en ella sacrificaban, los cuales fueron más que cabellos tengo en la cabeza. La cual deseo ver quitada de allí, y aún también de ver desbaratada la Iglesia mayor y la nueva: es porque se quiten aquellas culebras de píedra que están por basas de los pilares, las cuales eran cerca del patio de Hitzilopochtli, y donde sé yo que han ido a llorar algunos viejos y viejas la destrucción de su templo… Hecho realmente tristísimo.

 

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