La Escritura Olmeca

Todos los sistemas de escritura en Mesoamérica alcanzaron un considerable desarrollo. Aquellos que se han podido descifrar, demuestran que nuestros antepasados combinaban logogramas -unidad mínima que representa una palabra, un lexema o un morfema- con elementos silábicos -sonidos consonánticos acompañados de vocales distribuidos en patrones propios de una determinada lengua- a los que llamamos jeroglíficos, o simplemente glifos.

Entre las escrituras mesoamericanas cabe mencionar a la Escritura Olmeca, producto de la cultura del Período Preclásico Medio, que se desarrolló en el sureste de Veracruz y la parte oeste de Tabasco. La filiación étnica de los olmecas es un tanto confusa. Su existencia duró siete siglos y medio, de 2500 a.C. a 200 d.C. Los olmecas, los habitantes del país del hule, desarrollaron su civilización en tres zonas principales: Tres Zapotes, San Lorenzo, y la Venta, siendo la más importante esta última. Sitios que funcionaban como ciudades estado, como centros políticos, religiosos y económicos independientes, con una acentuada división social, dirigidos por los sacerdotes, quienes detectaban los conocimientos matemáticos, técnicos, religiosos y agrícolas, así como la escritura. Los guerreros también participaban de las clase hegemónica, como encargados de proteger las ciudades y los el comercio. En el escaño de las clases populares, se encontraban los agricultores y los artesanos, cuyo trabajo sostenía a la sociedad y al grupo dominante. La agricultura fue la base de la economía olmeca; sembraban maíz, calabaza, frijol y chile, y cuyos excedentes les permitió ejercer sus actividades comerciales. La deidad principal del la religión olmeca fue el jaguar, cuyo simbolismo estaba relacionado con el agua, la fertilidad, la agricultura, y la muerte, y del que al aparearse con una mujer habíase convertido en el creador de los hombres-felinos, a decir del mito.

En la cerámica olmeca aparecen representaciones iconográficas que podrían llevar a pensar que el uso de la escritura sobre papel amate existía ya en la época del florecimiento de la cultura. Una formal temprana de escritura olmeca se encuentra en el Monumento del Emperador (13) del sitio arqueológico de La Venta, Tabasco, reforzada por el descubrimiento de signos semejantes en el sitio de San Andrés, también en Tabasco. En el año de 2006, se descubrió, el llamado Bloque de Cascajal, una pequeña piedra serpentina, en la que se encontraron sesenta y dos caracteres escritos en su parte convexa, la cual fue fechada con una muy larga antigüedad. Se encontró en el área nuclear olmeca, en una cantera de Cascajal, poblado perteneciente al Municipio de Jáltipan, en Veracruz, en las Lomas de Tacamichapa. El fechamiento por medio del carbono 14 demuestra que los jeroglíficos tienen una antigüedad de 3,000 años. Si todo es correcto esta puede ser la escritura más antigua que se conozca en el área de Mesoamérica. La piedra mide treinta y seis centímetros de largo por veintiuno de ancho, y su grosor es de trece centímetros.

La piedra tiene sesenta y dos glifos, como hemos señalado, y algunos se repiten hasta por cuatro veces. Tal repetición y su secuencialidad proporcionan las bases para considerarla como una escritura con una cierta sintaxis, de una lengua de la cual no se sabe mucho. Los signos representan plantas de maíz, insectos y pescados; algunos de ellos semejan cajas o gotas, bultos y pedernales. Todos ellos ordenados en filas horizontales, lo cual les da gran diferencia con otros sistemas jeroglíficos mesoamericanos. La mayoría de estos signos se parecen mucho a la iconografía –imágenes simbólicas- de la cerámica y algunas estelas. Según unos investigadores, los glifos se refieren a ideas y acciones de la vida cotidiana, para otros, se trata de un texto de carácter poético. El texto da inicio con una abeja domesticada y considerada por los olmecas como sagrada. . El significado de lo escrito en la piedra de serpentina no ha sido descifrado, y probablemente nunca lo será, por la falta de otras fuentes escritas, y por el desconocimiento de la lengua olmeca que permitan comparaciones, aunque muchos de los signos aparecen en la decoración de piezas arqueológicas. Según la interpretación que se le ha dado a los signos, estos serían: abeja sagrada, palma, concha o vaina, escarabajo, cuchillo, vaina con barra en la parte de abajo, pez, palo o chile, bolsa, piel de animal, chile con una calabaza pegada a un costado, tabla, túnica, casa, paquete, calabaza, valla, hacha, elote, bolsa, puño, flor, construcción, maza, piña, pelota, libélula, bromelia (una flor tropical), pelota con hoja, y mariposa. El texto lo cierra una túnica.

El análisis de la piedra, tan sólo el análisis que no la lectura, llevado a cabo por Michael Everson, ha dado como resultado: la aparición tres veces de un insecto con antena y seis patas, dos veces una abeja con antena y las cubiertas, dos veces un pescado, dos veces una piel de animal limpia, tres veces una piel de animal con cinturón y faldellín (túnica); tres veces una calabaza doblada por arriba, dos veces un elote con tallo, granos y pelos, cuatro veces una flor con tallo y dos pétalos, cuatro veces una piña con su corona, una vez una bromelia de tres pétalos, una palma con tronco y tres hojas encima, un cuchillo con mango y hoja colocada hacia abajo, un chile (o mazo), un chile (o mazo) con una calabaza, una casa con techo y dos puertas, una valla (o pared o ladrillo, una bolsa de cuero con tapa, dos construcciones con planta baja y un piso, una pelota con una X, dos pelotas con un cuchillo en la parte baja, una vaina de cacao o una concha, dos barras de cacao con una barra abajo, tres bolsas con lazo en la parte de arriba, una tabla con cinturón, tres bultos envueltos con mecates, dos piedras ovales con una correa alrededor, dos empuñaduras (o agarraderas), un mazo, una libélula, (o tablones con plantilla), un tablón con plantilla.

Según este investigador, los signos colocados en los los “renglones” se encuentran agrupados significativamente (o no), formando palabras (o no), de la siguiente manera: En el primer “renglón” : 3,3,2; en el segundo 2,2,2; en el tercero, 4,4,5; en el cuarto 3,4; en el quinto, 1,1,3; en el sexto, 10; y en el séptimo, 5,5,5. Entre cada bloque de “palabras” hay un espacio que pudiera ser significativo.

Es una verdadera lástima que no se pueda saber más acerca de esta escritura tan temprana y de la que nunca sabremos lo que dice, por falta de elementos comparativos que ayuden a su desciframiento, insistimos.

 

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