El inicio y el final del mundo purépecha

No conocemos con certeza el origen del pueblo purépecha como tampoco el de su idioma, que aún permanece sin clasificar. Sin embargo, parece ser que la actual etnia deriva de una mezcla de grupos chichimecas, nahuas, y pre tarascos que habitaban las orillas del Lago de Pátzcuaro hacia las postrimerías del siglo XII. Anteriormente, en el siglo VII d.C., se establecieron asentamientos humanos en el llamado Valle de Guayangareo,”loma larga y achatada”, relacionados con grupos teotihuacanos. Según cuenta la leyenda, en su peregrinar, los pre tarascos vieron junto al lago de Pátzcuaro cuatro piedras, que según los dioses señalaban el lugar indicado para asentarse. Lo llamaron Zacapu Amacutin Pátzcuaro que significa “donde están las piedras a la orilla de la negrura”, negrura que representa el Inframundo donde se encuentra el lugar en que se creó el hombre con ceniza y sangre que el dios Curacaveri hacia brotar de sus orejas. Los p’urhépecha-uanacaze se establecieron en Tzintzuntzan, Pátzcuaro y Ihuatzio, para extender su poderío por el río Balsas, Zacatula, Colima, Jalisco y Guanajuato. Asimismo, se aliaron con los matlatzincas, que habían llegado al valle de los siglos XII al XV, para luchar contra los mexicas.

Matlatzincas es el nombre con que los mexicas les designaron, y significa los “señores de las redes”; el vocablo viene de mátlatl, red; –zintil, partícula reverencial; y –catl, gentilicio. Fueron los purépechas los que llamaron a los matlatzincas pirindas, o sea, “los de en medio”; A la población la llamaron patzinyegui.

Si nos atenemos a la tradición oral, podemos decir que los purépecha consideraban como su lugar de origen una comunidad denominada Tzácapu. El apogeo de su cultura da inicio con la fundación de Pátzcuaro, por uno de sus más famosos reyes llamado Tariácuri, Sacerdote del Viento, y representante de Curicaveri sobre la tierra, el dios más importante del panteón purhé. Este aguerrido rey se dio a la tarea de reunir a todos las tribus purépecha cercanas al lago, y formó una liga tripartita, cuyas capitales fueron Tzintzuntzan, Ihuatzio y Pátzcuaro. Mucho tiempo después tomó el poder Tzitzi Phandácuere, sobrino nieto del rey, y con él la liga tripartita llegó a su apogeo. Este rey era un buen guerrero, quien peleó tenazmente contra los mexicas colonizadores y extendió su territorio hasta las fronteras con Colima. Sin embargo, cuando Tangaxoan Tzíntzicha, hijo de Tzitzi, sucedió a su padre, el imperio empezó a decaer. Este gobernante fue llamado por los aztecas con el nombre de Caltzontzin, Sandalia Rota, apodo que se le pusiera porque cuando se presentó ante los españoles en la Ciudad de México, y según el protocolo purépecha, llegó vestido de harapos como símbolo de humildad. En 1532, Tangaxoan II murió en la hoguera a manos de Nuño de Guzmán, aun cuando ya se había convertido al cristianismo, y por la misma razón por la que murió Cuauhtémoc: por un tesoro inexistente, pues ya había sido saqueado por Cristóbal de Olid en su primera visita a territorio purépecha.

A pesar de los ruegos de las embajadas mexicas, en 1520, que se habían dirigido al rey Zuangua, el vencedor de los ejércitos de Moctezuma, para solicitar ayuda para pelear contra los invasores blancos que ya preparaban el sitio de Tenochtitlan, el rey purépecha se negó a ayudar militarmente. Al igual que lo hizo su hijo Tangaxoan, a la muerte de su padre, cuando acudieron al reino tarasco diez nobles aztecas quienes sólo encontrarían la muerte y no la ayuda en manos de los poco cooperativos purépecha. La historia de los aztecas con los tlaxcaltecas se repetía, lo que favoreció, en gran medida, el triunfo de las tropas españolas. El imperio purépecha fue vencido, a pesar de alguna que otra sublevación. Así terminó una más de nuestras culturas indígenas: masacrada en aras de la riqueza y de la religión católica.

Leave a Comment