El Arte Popular y la Artesanía. II

¿Qué es la Artesanía? Según el folleto de Ramas Artesanales y conceptos básicos del Proyecto del Atlas Artesanal de México, elaborado por el Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías, se define la artesanía como el objeto que procede a la actividad artesanal; se trata de un bien duradero o de un producto efímero que sirve para fines tales como el doméstico, ceremonial, de ornato, de ornato corporal, laboral o destinado a la vestimenta. A la persona que produce estos objetos se le llama artesano, quien generalmente trabaja por su cuenta, con una técnica predominantemente manual, a la que, en algunos casos, añade la habilidad artística que le es propia, según sus patrones estéticos.

A diferencia de la obra de arte popular, el producto artesanal no refleja, la gran mayoría de las veces, la potencialidad creativa del artesano, aunque la tenga, sino que es la repetición mecánica y rutinaria de una idea. Los objetos son elaborados en serie con una intención básicamente utilitaria o decorativa y no estética. El artesano, al producir en serie, ahorra tiempo por medio del uso de moldes o de piezas iguales, que luego ensamblará para formar el producto final. Las piezas que se producen son iguales, aunque con pequeñas diferencias de carácter técnico. Para el artesano la producción artesanal es su modo de vida. El destino final de las piezas es su venta, la cual puede realizarse en mercados locales, regionales, nacionales e incluso internacionales. El artesano suele apartarse de los modelos tradicionales de su comunidad, para adaptarse al gusto de la demanda del mercado urbano y moderno. Es decir, se rige por modas impuestas y ajenas a su tradición.

Como nos dice Jas Reuter en su ensayo El arte popular: Con todo, tanto el arte popular como la artesanía son actividades humanas y son, por lo tanto, entidades vivas, cambiantes como lo es toda actividad humana. Lo que hoy es obra de arte puede convertirse en artesanía mañana; lo que antiguamente era artesanía puede ser considerado como arte popular hoy. Y no debemos olvidar que en toda obra de arte, y no sólo en lo popular, existe como elemento fundamental lo que llamamos oficio, o sea la habilidad para aplicar una determinada técnica a un determinado material. Y esto es artesanía.

Los modelos de la producción artesanal: El modelo de producción familiar. Este tipo de producción casi siempre lo encontramos como actividad paralela a la agricultura. Presupone la existencia de una división primaria del trabajo, en atención al sexo y la edad de los participantes. El producto artesanal es íntegramente elaborado por los miembros de la familia, desde la recolección de la materia prima del entorno físico, hasta la terminación del entorno artesanal. El aprendizaje se lleva a cabo en el seno de la familia y los conocimientos se van transmitiendo generacionalmente. Las herramientas de trabajo son bastante elementales y, en muchas ocasiones, fabricadas en el mismo hogar. Los productos del taller familiar están destinados a la venta en los mercados locales; o bien, toda la remesa se vende a los comerciantes establecidos que se encargan de venderla a mayor costo, para sacar buen provecho. Obviamente, los ingresos de las ventas son muy escasos, sólo alcanzan para medio sobrevivir y comenzar el ciclo productivo.

 El modelo del pequeño taller con obreros. El taller lo dirige un maestro en el oficio, encargado de vigilar el proceso de producción de los artesanos a su cargo, a la par que trabaja con ellos. Los instrumentos de trabajo se compran en tiendas especializadas. La inversión destinada a las herramientas es mayor, pues hay las suficientes para que cada artesano pueda trabajar simultáneamente en la misma labor. No existe la división del trabajo, ya que cada uno inicia y termina una pieza. El maestro que dirige el taller es el dueño de los medios de producción y quien paga a los artesanos por su fuerza de trabajo. Valga el ejemplo de algunos talleres de cerámica de Tlaquepaque, Jalisco.

El modelo de taller individual. En este caso el artesano es siempre un maestro en el oficio y es el dueño de los instrumentos de producción, y el encargado de efectuar todo el proceso de producción, desde el inicio de una pieza hasta su término. Generalmente su producción la realiza por encargo de particulares, comercios o instituciones públicas como tiendas de museos. A este modelo pertenece Raúl Salazar, joyero en plata del Distrito Federal.

El modelo de manufactura. El dueño del taller es, casi siempre, ajeno al oficio. Sus funciones se limitan a administrar el negocio y no participa en el proceso productivo. La manufactura cuenta con una fuerte división del trabajo, que exige una buena organización y participación de los artesanos especializados. Aun cuando sigue persistiendo la técnica manual, ésta se auxilia con instrumentos especializados, para hacer más ligero y soportable el trabajo. Muchas veces se recurre al trabajo en cadena, lo que origina un volumen de producción lo suficientemente grande como para almacenar parte de la producción. Como ejemplo tenemos los talleres de vidrio soplado de la calle de Carretones en la Ciudad de México, o las panaderías artesanales como la Ortiz en Morelia. En este último ejemplo, los dueños son maestros en el oficio y sí participan del proceso productivo.

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