El arte popular y la artesanía I

El arte aparece en los inicios de la humanidad durante el proceso del trabajo, pues en un principio se entrelazaba con él para, poco a poco, alejarse y adquirir su estatus propio. Situándonos en el ámbito antropológico, compartirnos la afirmación de David Hunter que en su Enciclopedia de Antropología nos dice que…Tanto el arte como los cánones estéticos surgen del condicionamiento cultural y son, por tanto, específicos de cada pueblo. Antes de definir el arte… es necesario, pues, disponer de una base conceptual. Toda definición antropológica del arte debe ser suficientemente amplia que permita una comparación transcultural, y a su vez, tener en cuenta la concepción particular del arte en determinada cultura… desde esta perspectiva, cabe definir el arte como un conjunto de formas resultantes de procesos creativos con el movimiento, el sonido, las palabras o los materiales… En cuanto al aspecto material, el arte se relaciona directamente con la producción de bienes, con la interacción social y con la expresión ideológica.

En resumen, el estudio antropológico del arte es esencialmente un análisis de formas culturales y de los procesos sociales que las engendran de acuerdo con las normas estéticas de un grupo social específico, en un determinado momento.

¿Qué entendemos por Arte Popular? Basados en la anterior definición, digamos que el arte popular es un conjunto de manifestaciones estéticas que son producto de la experiencia cultural del pueblo, y en cuyas obras los artistas populares han plasmado, por medio de su creatividad y de su técnica, la estética que rige en el grupo social al que pertenece, en un tiempo determinado que corresponde a las condiciones socioeconómicas de una etapa histórica específica. Es decir, el arte popular es el conjunto de las obras producidas por personas arraigadas a la tradición estética de su grupo, que en nuestra sociedad dividida en clases antagónicas corresponde a la cultura subalterna. Para que las creaciones populares sean obras de arte deben llevar implícitas una intención estética satisfactoria, cuya función debe catalogarse de utilitaria y práctica dentro de la comunidad en terrenos tales como el doméstico, el religioso, el ornamental, el recreativo y el religioso. Los principios generales y sustantivos de las creaciones de arte popular debemos buscarlos en las tradiciones del grupo; es decir, en los valores, creencias, reglas y pautas de conducta que son aceptados y compartidos por cada uno de los diferentes sectores que integran a los creadores de cultura popular, y que se transmiten de generación en generación, como parte integrante del proceso de socialización.

El arte popular mexicano tiene su inicio en el siglo XVI. No es, ni mucho menos, una continuación del arte que produjeron los antepasados prehispánicos; ni tampoco es un arte meramente europeo, ni por su fundamento estético ni por su tecnología, sino que se trata de un arte que ha sufrido un fuerte mestizaje desde la Colonia, aunado a los aportes de índole asiática y africana: aportes todos que se sintetizaron a partir de la Independencia, para dar lugar a lo que es hoy el arte popular mexicano. Al estrato artesanal de arte indígena que encontraron los españoles conquistadores, de una riqueza incomparable en todos los campos del quehacer artístico, aportaron nuevas técnicas, como por ejemplo el vidriado y algunos instrumentos como el telar de pedales y el torno; a más de múltiples herramientas en acero y hierro. El tráfico comercial de la Nueva España con China, a través de la famosa Nao, trajo aportes culturales al incipiente arte popular mexicano, como es el caso de la mayólica o Talavera de Puebla o de ciertas lacas que encontramos en Michoacán, específicamente en Pátzcuaro.

Características del Arte Popular. La primera característica, fundamental, de las obras de arte popular es que necesariamente siguen modelos tradicionales aceptados por la comunidad desde antiguo y que constituyen uno de los mayores signos de su identidad: entendida ésta como la noción concientizada de que se pertenece a una cultura, se comparte la lengua, las creencias, los hábitos, etcétera, y se tiene un fuerte sentimiento de pertenencia. Sin embargo, al mismo tiempo que el arte popular es en esencia tradicional, es también dinámico, pues cambia y se transforma como cualquier fenómeno social, pero siempre conservando su personalidad que lo distingue como tal.

Otra característica es que la obra de arte popular conlleva una función estética; es decir, una necesidad de adornar y de hacer bellos a los objetos y a las actividades de la vida diaria. Sobre todo aquéllos que se utilizan en ocasiones especiales, como las celebraciones religiosas y las fiestas tradicionales. Por lo tanto, el arte popular es utilitario, ceremonial y ornamental.

La tercera característica es que los objetos de arte popular son elaborados por artistas que no han acudido a recibir ningún tipo de enseñanza institucionalizada, como academias o escuelas, sino que se han formado en su comunidad, y responden, fundamentalmente, a las necesidades tradicionales estéticas de su grupo. Pero ello no significa que su trabajo sea repetitivo de una generación a otra, como una cosa muerta, sino que sus modelos tradicionales son ideas abstractas, que le posibilitan expresar ampliamente su creatividad, por lo cual podemos decir que el arte popular es tradicional, pero a la vez libre y dinámico. Digamos que la cuarta característica nos habla de que el artista popular no intelectualiza sus obras, porque son espontáneas y frescas. Sin embargo, esto no debemos entenderlo como si es artista no reflexionara lo que hace, porque el arte popular es espontáneo y reflexivo.

En muchos casos el artista popular no firma sus obras y ésta se pierden en el anonimato, entre las obras de otros autores seguidores de los mismos modelos tradicionales. Esto le confiere al arte popular la quinta característica de ser individual a la vez que colectivo. El artista popular, generalmente, destina sus artículos para el autoconsumo o para el de alguien allegado de su comunidad, aunque algunas veces los destine a la venta, pero siempre en el ámbito de su comunidad. Entonces podemos decir que el arte popular es un artículo de consumo de venta comunitaria, esencialmente. Por último la séptima característica la encontramos en el hecho de que por ser los objetos de arte popular producto de un conjunto de técnicas y reglas de un oficio que el artesanos aplica con habilidad, exactamente igual que en el caso de la elaboración de artesanía, el arte popular es una artesanía, pero con la salvedad de que no toda artesanía es arte popular.

Continuará…

 

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