Chimalpain, “El Mensajero con Escudo”

Domingo Francisco de San Antón Muñón Chimalpain Cuauhtlehuanitzin fue un cronista nacido en Amecameca en el año de 1579. Descendía de señores nobles de Tlailotlaca, de la nobleza chalca, y de estirpe chichimeca. Cuando contaba con quince años de edad (para otros investigadores catorce) entró a servir a la ermita de San Antonio Abad, localizada en Xóloc, en la calzada de Iztapalapa, uno de los barrios destinados a los indios. Se cree que era el encargado de cuidar dicha ermita, cargo en el que duró muchos años, como mayoral de la iglesia, que era un cargo muy importante, como una especie de autoridad india en la iglesia de San Antonio Abad. Chimalpain contó con un benefactor, un maestrescuela, el doctor don Sancho Sánchez de Muñón, quien fuera el encargado de llamarlo con el nombre cristiano agregado al indígena.

Después de haber cursado sus estudios, Chimalpain se dedicó a escribir su obra en náhuatl mezclada con algunos textos en español. Escribió ocho Relaciones o Diferentes Historias Originales como él las llamó, en lengua náhuatl y lo que se conoce como Diario. Para escribir las Relaciones consultó varios códices y se auxilió de informante ancianos chalcas. En ambas fuentes aprendió la historia, geografía, costumbres e historia se su entorno; además, consultó algunas obras en español que se habían escrito acerca de los indígenas. Muchos de los códices que empleó en su trabajo le fueron proporcionados por su abuelo, su padre, y otros parientes (a más de ciertos documentos chalcas), códices que a la vez le permitieron demostrar, sin lugar a dudas, su noble linaje chalca. Cuando en 1606 falleció su padre, Juan Agustín Ixpintzin, le heredó una serie de manuscritos genealógicos e históricos escritos en lengua náhuatl, que había sido de uno de los abuelos de Chimalpain de nombre Domingo Hernández Ayopochtzin. Esta herencia fue definitiva para que el futuro cronista se interesada en escribir la historia y linaje de su pueblo; a más de haber sido influenciado por la obra de Henrico Martínez titulada Repertorio de los tiempos, donde se incluía una breve historia cronológica de la Nueva España; y la lectura del libro de fray Juan Baptista Viseo (ca, 1555-163) llamada Sermonario en lengua mexicana.

En el Catálogo del Museo Histórico Indiano de Lorenzo Boturini de 1746, las Relaciones se asientan como Diferentes historias originales de los reinos de Culhuacan, México y otras provincias. El nombre de Relaciones se debe a Antonio de León y Gama, y es omo se las conoce comúnmente. El manuscrito consta de ocho relaciones más el Memorial de Culhuacan, y consta de 272 folios. En la obra de Chimalpain se da cuenta de la historia de los pueblos nahuas comprendida entre los siglos VI y el XVII. Los manuscritos de este cronista se encuentran en el Fondo de Manuscritos Mexicanos de la Biblioteca Nacional de París. Al conjunto de su obra suele llamarlo Huehuenenonotzalizamoxtlacuilolli, o sea, “libro escrito con relaciones antiguas”. El total de la obra, Relaciones y Memorial, consta de un prólogo (primera relación) que da inicio al manuscrito y de un apéndice (octava relación).

En cuanto al objetivo que tuvo el cronista Chimalpain para escribir su magnífica obra, lo encontramos muy claramente expresado en el escrito de José Rubén Romero Galván, donde podemos leer:

La labor de Chimalpain no fue apuntar los antiguos códices para que en lo que en ellos estaba contenido fuera evidente; tampoco se dio a la tarea únicamente de transcribirlos; su obra fue un intento de síntesis de la historia prehispánica de los pueblos del Valle de México en la que destacó el devenir chalca y el acaecer mexica. Historia elaborada con base en diversas fuentes comparadas y cotejadas entre sí. Orgulloso de su pasado, de sus ancestros, consciente de que en la historia prehispánica se encontraban las raíces de su ser indígena…

Leamos ahora un fragmento de sus Relaciones:

Año 10 tochtli. 670 años. Aquí en este vinieron a asentarse, llegaron los antiguos chichimeca culhuaque por medio del agua, allí donde está el presente Culhuacan. Solamente vinieron razonando rústicamente; a ninguna autoridad suya acompañaron hacia acá. Al tiempo en que llegaron dieron con los ya establecidos, los xuchimilca y los que residen en Atlacuihuayan, que ya desde entonces estaban habitando allí. Y después de que lograron asentarse los culhuaque en este año mencionado, en seguida se convirtieron en sus sujetos, en subordinados suyos, seis pueblos: el primero Xuchimilco; el segundo, Cuitláhuac; el tercero Mízquic; el cuarto, Coyohuacan; el quinto, Ocuilan; el sexto, Malinalco.

En el manuscrito conocido como Diario, Chimalpain registra, día con día, los acontecimientos que se producían en la iglesia de San Antonio Abad, punto estratégico de información de finales del siglo XVI y principios del XVII. En el Diario se relatan los hechos acontecidos entre 1577 (por medio de fuentes indirectas ya que el autor aún no había nacido) y 1624. Para finalizar, veamos un ejemplo de su prosa en dicha obra:

El sábado 19 de marzo, fiesta de San José, se estrenó una bandera de damasco rojo, en cuya orla se pintó el (símbolo de atl Tlacinolli, y todos los tlaloque que han gobernado) en México estaban pintados en las pencas de un nopal; (aparecía) también un águila ceñida en (la diadema de) el señorío. Y sobre ella, como a caballo, estaba nuestro padre San francisco, con la cruz y un papel desplegado en las manos, (La bandera) se colgó en la fachada de San José, y la admiraron el virrey y los señores oidores.

 

 

Leave a Comment